La pigmentocracia mexicana
Alberto Benítez Tiburcio Durante mucho tiempo, México se mostró cómodo con una idea de sí mismo que hoy resulta difícil de sostener. Nos repetíamos que éramos una sociedad mestiza, una nación que había resuelto sus fracturas raciales mediante la mezcla, una república donde las diferencias de origen tendían a diluirse con el paso de las generaciones. Esa narrativa tenía una virtud política evidente: permitía imaginar una comunidad nacional homogénea y relativamente igualitaria. También tenía un inconveniente: era falsa. No hacía falta mirar con demasiada atención para advertir que los puestos…
Seguir leyendo