El comentario de hoy, jueves 9 de julio 2026
Si bien el asunto de la desincorporación de la última calle de Las Rosas en la Colonia Reforma, no está concluido del todo, habida cuenta de que el Congreso del Estado no ha emitido, hasta el momento, el acuerdo o decreto al respecto, ha quedado en la ciudadanía la sensación de que, en poco tiempo, se han ido perdiendo espacios públicos, cedidos, donados o usufructuados por particulares.
El estadio conocido como “Eduardo Vasconcelos” o “Yú, va”, o como se llame, se advierte que no está del todo concluido. Lo que sí es un hecho, es que automovilistas y operadores de transporte se quedaron sin una vía de desfogue en su ruta al Valle de Tlacolula, la Sierra Juárez, los Mixes o el Istmo. En efecto, la calle de Derechos Humanos que se ubicaba en la parte posterior del estadio referido, fue convertida en una vía peatonal.
Estoy convencido de que, la modernidad no está reñida con la tradición. La capital oaxaqueña, dijo alguien, ha sido durante décadas, como una eterna postal. En contraste con capitales vecinas se muestra un atraso visible en lo que respecta a inversión privada. Pero también en obra pública. Nuestras vialidades no son las que requiere una ciudad moderna. Gobiernos van y gobiernos vienen y seguimos en las mismas.
Hay que recordar la obra de Símbolos Patrios y la que recorría en paralelo al Río Atoyac, que fueron entregadas al pueblo oaxaqueño sin concluirse en el gobierno pasado y que resultaron un fraude impune. Si bien, el gobierno de la Primavera Oaxaqueña ha abierto las puertas a inversionistas para el desarrollo de centros comerciales de gran espectro, no puede mantenerse omiso a la falta de infraestructura vial que padecemos en la ciudad.
En lo que se refiere a los espacios públicos, como hemos dicho, no nos referimos sólo a los otorgados, donados o vendidos a particulares, sino otros que son explotados por sindicatos y confederaciones que, a través de componendas o pactos oscuros, se han apropiado de los mismos. La zona del Mercado de Abasto es un ejemplo, el día de hoy, pues ahí todo mundo paga derecho de piso. Por subir una rampa se cobra cuotas a diableros y cargadores que, con sacrificio ganan apenas para comer.
Algunas siglas como CTM o CATEM, se apropiaron en el pasado, a sangre y fuego, de los playones del Río Atoyac. Otro ejemplo es el Parque del Amor otorgado a una organización de la centena de membretes sociales que perviven del erario, pero que son explotados por particulares. Ningún poder público es eterno, sino efímero. Recuperar esos espacios debe ser una responsabilidad ciudadana exigirlo y una obligación de las autoridades cumplir lo que el pueblo manda. (JPA)

