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El comentario de hoy, martes 21 de julio 2026

Ha concluido el Primer Lunes del Cerro o, en otros términos, la primera emisión de La Guelaguetza, en sus dos presentaciones: matutina y vespertina. Sería absurdo negar el colorido y la visión de un espectáculo único en su género en el país. La confluencia de nuestra identidad pluricultural y multiétnica plasmada en bailes, danzas, bautizos y mayordomías.

Un evento bastante comercializado, en efecto y estilizado también. Pese a ello, sigue arraigado en los corazones oaxaqueños. Sin embargo, tampoco podemos negar que dicha expresión ha ido cayendo poco a poco, en el descrédito, el choteo y la banalización. Pareciera ser la única muestra de nuestra vasta riqueza cultural.

Ante la falta de una política seria de promoción y planeación turística, es lo único que la dependencia estatal se lleva por aquí y por allá. No sólo a ferias y tianguis turísticos en el extranjero, sino, incluso hasta por las diversas regiones del estado.

Cualquier observador nativo o foráneo ha podido constatar hoy, la baja afluencia de visitantes del país y el extranjero. El Andador Turístico de la calle de Macedonio Alcalá, Santo Domingo, el Zócalo o el mismo Centro Histórico, han estado más concurridos por oaxaqueños que por extranjeros o visitantes del país. Es decir, el disfrute de las fiestas de julio, tienen un arraigo más profundo en nuestra identidad.

Pero, desde 2024 los prestadores de servicios turísticos de la capital han resentido los efectos de una temporada que ya no puede calificarse de alta. Esto es, el promedio de ocupación hotelera no llega ni al 40%, cuando hace al menos tres años, rebasaba el 75 u 80%.

Se presume que el turismo representa la fuente principal de ingresos de miles de artesanos, empleados y propietarios de hoteles, de restaurantes, agencias de viajes, transportadoras, mercados, etc. Si hablamos de otro de nuestros destinos turísticos, hay factores que son ignorados o simplemente las autoridades responsables se encogen de hombros.

Es el caso de la contaminación en la bahía principal de Puerto Escondido. Esto no es nada nuevo. Cada año la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios -COFEPRIS-, nos pone tache al declarar que dicha bahía no es apta para uso recreativo, en virtud de los altísimos niveles de contaminación por bacterias.

Grupos de prestadores de servicios de Huatulco se han quejado de falta de atención en diversos rubros, así como de promoción a nuestro principal destino de playa. Por ello, insistimos, sin que suene a aguafiestas o pesimismo: no hay que echar todos los huevos en una canasta.

Oaxaca es mucho más que Guelaguetza. Y hablo solamente de la capital, que en nuestras comunidades o municipios se entiende que es parte de su tradición. (JPA)

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