Opinión Portada 

El comentario de hoy, jueves 16 de julio 2026

El pasado 25 de junio, es decir, hace dos semanas, se cumplió un año que la súper carretera al Istmo, aquel viejo anhelo de los oaxaqueños que tardó 20 años en cumplirse, se encuentra intransitable. Y fue a raíz del derrumbe que bloqueó y luego colapsó el túnel llamado “El Tornillo”. De ahí hasta hoy, ni para atrás ni para adelante. Seguimos en las mismas. Usando la sinuosa carretera 190, hoy en día escenario de graves accidentes.

Hay que recordar que la citada súper carretera fue inaugurada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el 25 de enero de 2025. Es decir, la misma fue sólo un espejismo que tardó cinco meses. Hoy está partida en dos. Apenas la semana pasada la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes anunció una inversión de 1 mil 250 millones de pesos, y el avance del proyecto para reactivar la circulación, sin dar fecha precisa para que le empresa responsable entregue la obra.

Y es que tal parece que Oaxaca sigue como el patito feo de la Federación. Malas vías carreteras y pésimas vías férreas, como quedó demostrado con el accidente del Tren Interoceánico, que cobró la vida de 14 personas el 28 de diciembre de 2025, siniestro que quedó en la impunidad, pues contratistas, constructores y hasta los chivos expiatorios a quienes se les cargó la responsabilidad, gozan de cabal salud. Nadie ha pagado por este crimen colectivo y las lesiones a una centena de usuarios.

Aquel sueño de contar con una vía férrea, igual que en 1904, cuando el Tren Transístmico que corría de Salina Cruz a Coatzacoalcos, Veracruz, fue inaugurado por el general Porfirio Díaz, ha quedado en eso, sólo un sueño roto o un anhelo frustrado. Y a lo mejor es mi impresión, pero sólo se habla del llamado Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, cuando de manera esporádica se da un evento destacado.

Y es que tal parece que la protección absurda al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y asociados; la supuesta defensa de la soberanía y los dimes y diretes en torno al secuestro, transporte y posterior detención en los Estados Unidos, de Ismael “El Mayo” Zambada, es de lo único que se habla en las famosas mañaneras. Ante el fracaso de los proyectos insignia del Obradorato, en efecto, poco hay que decir.

Aquí es donde la sociedad civil, pues poco han hecho al respecto nuestros legisladores federales y estatales, deben sacar la casta. Exigirle al gobierno federal, a las concesionarias, constructoras y operadores, la reactivación tanto de la carretera al Istmo -que no es gratis, sino de cuota- como del Tren Interoceánico. Ya basta de tanta simulación y demagogia; de pésimos trabajos y la corrupción que hay detrás de ellos. (JPA) 

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