El comentario de hoy, jueves 31 de agosto 2023
Sin pecar de alarmistas o amarillistas, la capital oaxaqueña y los Valles Centrales viven una emergencia ambiental, en la que parece que poco se repara. Es decir, autoridades y sociedad civil la ven como algo superficial, pasajero, simples aspavientos de los verdaderos ambientalistas. No los que sólo hacen ruido y detrás buscan arreglos. Pero la cosa es más grave. La contaminación de dos de nuestros afluentes que rodean a la ciudad: el Río Atoyac y el Río Salado, tienen visos de alarmantes. Pero no es sólo la capital. Una investigación…
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