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El comentario de hoy, martes 19 de mayo 2026

No es un secreto que la ciudad de Oaxaca de Juárez, nuestra capital, ha enfrentado una creciente inseguridad. Pese al discurso de las autoridades municipales, se han dado hechos cuyo impacto no requiere mayor explicación. El mejor ejemplo es el reciente robo a un empleado del DIF, por parte de una banda muy bien organizada, monitoreada desde la Ciudad de México, por un empleado bancario. Por fortuna, la Fiscalía General del Estado logró consignar a los autores.

Sin embargo, la mayor incidencia delictiva está vinculada con los asaltos a casas habitación y a transeúntes. Ciertos rumbos de la capital oaxaqueña eran, hasta hace poco tiempo, intransitables por el riesgo de robos. Vale la pena recordar que, las estadísticas, incluso de fuentes oficiales como el INEGI, han logrado establecer que 7 u 8 capitalinos se sienten inseguros en el entorno urbano.

Ante esta situación tan preocupante, tuvo que entrarle de lleno el gobierno de la Primavera Oaxaqueña para fortalecer la confianza ciudadana y disminuir los índices delictivos en la capital. Hay que reconocer que, a pesar de la crítica que han desatado algunos de los programas del gobierno estatal, hay otros que, aunque despacio, muestran su eficacia.

Un ejemplo es el programa “Senderos Seguros”. Se trata de un proyecto que, con certeza, en el corto y mediano plazo irá dando resultados. Se atendieron varias calles y avenidas que, de parecer bocas de lobo por la oscuridad y abandono en que se encontraban, fueron dotadas de luminarias tipo LED, ubicadas casi cada cinco metros una de otra; cámaras de video-vigilancia e incluso, la existencia de botones de pánico, para solicitar auxilio.

Quien ha concitado el apoyo de diversas instituciones de gobierno para emprender dicho proyecto –pues se trata de un enfoque interinstitucional- es la Subsecretaria de Tequio y Bienestar, Fernanda Schmidt, responsable del referido proyecto. Sin duda, el mismo puede convertirse en un programa piloto para ponerlo en marcha en algunas de la ciudades en donde la inseguridad y el crimen, han fustigado a la población. Como Juchitán de Zaragoza, por ejemplo.

En mi opinión estrictamente personal, el citado programa, si bien no cubre todo el espectro de la seguridad ciudadana, que es prioridad de corporaciones castrenses y policiales, contribuye a que en las calles en donde ya funciona, hombres y mujeres puedan caminar tranquilamente por las mismas. En la zona norte, por donde transitan miles de estudiantes, que salen de sus clases por la noche, representa un notable alivio. (JPA)

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