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El comentario de hoy, jueves 14 de mayo 2026

A principios de los años 70 del Siglo pasado, el gran intelectural mexicano, don Daniel Cosío Villegas, maestro de generaciones de historiadores y economistas, publicó una obra: “El estilo personal de gobernar”. Con sarcasmo se pitorreaba de las ocurrencias y a veces, excesos que, cada ejecutivo federal imponía en su propio régimen, para hacerlo único y excepcional.

Denominar a programas sociales o planes de gobierno con nombres en lenguas originarias, no es nada nuevo en Oaxaca. El exgobernador Heladio Ramírez, puso de moda, de nueva cuenta el tequio. Su sucesor, Diódoro Carrasco, no se quedó atrás. En el discurso era recurrente lo indígena. Ahí está el Jardín Etnobotánico. El término se pervirtió socialmente, pues se aplicaba a todo: etno-cocina, etno-bar y otros.

Salomón Jara lo ha replicado y magnificado. Las jornadas de paz y bienestar son Cayapadú Lii. Las caravanas de asistencia social se denominan Ve´e tata y Ve´e Nana. El servicio de transporte, ya conocido como Binni Bus. Pese a que Oaxaca es un estado plutiétnico y multicultural, con 16 grupos hablantes de lenguas originarias y más de 170 variantes dialectales, es un hecho que, para el resto de los oaxaqueños que no saben expresarse en dichas lenguas, se les habla en chino.

Esa misma tendencia se ha aplicado en el renovado estadio de Béisbol, que se pretende denominar Yu´va, lo cual ha desatado inconformidad de la sociedad oaxaqueña. Más allá de las críticas en torno a la opacidad con que dicho espacio fue otorgado en comodato por parte de las autoridades de la UABJO, lo cierto es que la sustitución del nombre del ex gobernador Eduardo Vasconcelos, no ha cuajado en el ánimo de los oaxaqueños.

Y es que no se trata de cualquier personaje, sino de alguien que tuvo no sólo una gran trayectoria en diversos cargos de la vida pública nacional: Secretario de Gobernación, de Educación Pública, Ministro de la Suprema Corte de Justicia y diplomático, entre otros, sino que en el breve espacio de su gubernatura, de enero de 1947 a diciembre de 1950, hizo un gran papel al frente del ejecutivo estatal.

En su reseña sobre Eduardo Vasconcelos, copiamos algunas líneas del historiador Guillermo Rangel Rojas. Afirma que tuvo como prioridad las comunicaciones, la salud pública y el desarrollo de las zonas marginadas. Estuvieron en su programa de gobierno la construcción de las carreteras Oaxaca-Tuxtepec y Oaxaca-Puerto Ángel, así como el rescate de monumentos coloniales en la capital.

Ordenó remodelar el Palacio de Gobierno afectado por los sismos de 1928 y 1931; contribuyó a darle autonomía al entonces Instituto de Ciencias y Artes del Estado –hoy UABJO- e impulsó la construcción del estadio, cuyo nombre hoy, le es regateado. He ahí la inquietud y desacuerdo de organizaciones e importantes sectores sociales de la capital oaxaqueña, quienes ya se han pronunciado en comunicados y difundido su malestar en redes sociales. (JPA)

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