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El comentario de hoy, jueves 30 de abril 2026

Desde el 15 de abril, un grupo reducido de trabajadores del llamado Programa de Apoyo y Asistencia a la Educación -PAAE-, inició una serie de bloqueos en Avenida Universidad. Para ello, retuvieron unidades del servicio de Binni Bus, afectando decenas de rutas y, por tanto, a miles de usuarios. Si bien, dicho grupo está afiliado a la Sección 22, el Comité Ejecutivo de ésta desconoció dicha movilización y el pliego de peticiones.

Lo que generó repudio generalizado de los oaxaqueños fueron las demandas torpes y absurdas por las que violentaron las libertades ciudadanas y la libre circulación. En su cerrazón agredieron a periodistas. Exigen regalos, bonos especiales hasta para los tamales y el mole del Día de Muertos. No sólo están fuera de la ley, sino que son producto de traumas o caprichos de sus titiriteros.

Aluden a minutas firmadas por las autoridades educativas, lo que hace urgente que los acuerdos que se suscriben con los famosos niveles, se hagan transparentes. Ya es común que un día se movilicen maestros de secundarias técnicas o de educación indígena, sin que el ciudadano tenga la menor idea del porqué sus derechos son conculcados por quienes, se presume, colaboran en el sistema educativo oficial.

Tanto en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca -IEEPO-, como en la Secretaría de Gobierno, responsable de salvaguardar la paz social y la gobernabilidad, los acuerdos, se presume, son pactados o suscritos con la dirigencia gremial, no con segmentos particulares. De ser así, no hay razón de recibir este primero de mayo pliego de peticiones, que es la premisa de las sobadas movilizaciones que ya tienen harta a la ciudadanía.

Si un grupo que ha recibido el apoyo tanto de su gremio sindical como del mismo gobierno, con las llamadas incidencias, como en el caso de quienes bloquearon las vialidades, resolvió irse por la libre para exigir prebendas y dádivas, implica falta de liderazgo de sus dirigentes seccionales. En todo caso, las autoridades están obligadas a demostrarles que sus peticiones son absurdas. Pero no deben apostarle al cansancio de los bloqueadores. Quien está cansado es el pueblo de tanto abuso a sus derechos civiles.

Un hecho que fue aplaudido a mediados de marzo, fue el desalojo policial a la organización CODEP. Sus abusos y atropellos -que no sus derechos- fueron acotados con gases y toletes. Si en realidad nadie está por encima de la ley y el Estado le ha otorgado al grupo referido lo que por ley le corresponde, ¿por qué no se les aplicó la misma dosis? ¿O es que a unos sí y a otros no, una ley selectiva o el miedo a repetir el 2006? Lo que queda claro es que éste fue sólo un ensayo del infierno de abusos y atropellos que nos tiene preparados el Cártel 22, para mayo. (JPA)

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