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El comentario de hoy, martes 28 de abril 2026

Escuché una vez a una persona mayor, allá en las montañas de la Sierra Sur hace muchos años, decir que “el ignorante es como el ciego, porque no ve”. Dicha frase viene a tema, por la deslucida celebración de que fue objeto nuestra capital, Oaxaca de Juárez, en el 494 aniversario de que, por Cédula Real, fue elevada a la categoría de ciudad. Desde hace varias administraciones, más allá de posturas de quienes hablan de conquista, resistencia o invasión, el 25 de abril resulta ser una fecha histórica.

Sin comparaciones ociosas, siempre hubo toda una agenda de eventos culturales: una sesión solemne de Cabildo en el Teatro “Macedonio Alcalá” e inclusive, se sumaba a los festejos a agencias y colonias. Una forma sutil de recordarle al pueblo, que estamos a un paso de cumplir quinientos años como ciudad. Pero hoy, los huéspedes del edificio de la Plaza de la Danza -con sus excepciones- dejaron todo a última hora. Hasta la lista de personas que fueron reconocidas con los diversos galardones que se otorgan en dicha fecha.

La pregunta es: ¿y así todavía sueñan con la reelección o con otros cargos de elección popular, cuando en éste el traje les ha quedado demasiado grande? O al menos que ya estén en la tesitura de que España debe ofrecer disculpas por las barbaridades de la llamada Conquista y de que nada les debemos. Porque si algo caracteriza a muchos actores del partido en el poder, sean senadores, diputados federales, locales, ediles o concejales, es un brutal desconocimiento de nuestra historia.

Aunque, a decir verdad, más que homenajes lo que nuestra capital necesita es vocación de servicio. No efímeras competencias deportivas o tequios o recorridos banales que nada resuelven. Ahí están las obras de relumbrón en calles del Centro Histórico, que nada más no avanzan. Una vialidad a menudo colapsada o por bloqueos o por falta de un plan de reordenamiento urbano. Un sistema de semáforos cuya inoperancia ha sido objeto de constante denuncia ciudadana en redes sociales.

Hace un par de semanas se quiso sorprender a la opinión pública con cambios y enroques en la administración municipal. Lo único que despertó fueron críticas y descalificaciones. O más bien el reciclaje de lo mismo con la incorporación de nuevas caras, pero algunas ya desplazadas del gobierno estatal. Desafíos como la seguridad pública quedan opacados por discursos triunfalistas de que, ahora sí, alcanzaremos los mejores estándares nacionales.

Fuegos fatuos para una ciudad, orgulloso Patrimonio Cultural de la Humanidad, que cada día muestra más los síntomas del abandono y el “ahí se va”, sin un proyecto, sin un plan, sin visión de mediano o largo plazo. (JPA) 

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