El comentario de hoy, jueves 23 de abril 2026
Desde hace tiempo, muchas voces se han elevado para exigir a las autoridades municipales, mecanismos legales para regular las calendas. Cualquier hijo de vecino, por los motivos que sean, bloquea la circulación vehicular, toma calles y avenidas y hace de las mismas una gigantesca cantina, pues en la mayoría el consumo de alcohol no tiene control. Incluso, hay agresiones a la ciudadanía.
Hace unos días, estudiantes presuntamente universitarios, luego de participar en una calenda, dieron un espectáculo grotesco y deprimente. Completamente embrutecidos, lo mismo dormitaban en las bancas del zócalo que se tambaleaban completamente inconscientes. Las redes sociales se dieron vuelo, incluso circuló un video en donde una joven extrae de los bolsillos de su compañero, dinero y objetos, mientras éste yace en el suelo dormido.
Este hecho, en sí preocupante, se quiso aprovechar política y torpemente, para desacreditar y endosárselo a uno de los aspirantes a la rectoría de la UABJO. Pero es, justamente, la apatía de las autoridades municipales ante los excesos que se cometen, lo que ha permitido esto, bajo el argumento de que las calendas, convites y demás, son parte de nuestra identidad originaria.
Para vecinos y comerciantes de la zona norte de la capital, se han convertido en un infierno. Hartos de los bloqueos, las marchas y manifestaciones de toda índole, tienen que chutarse calendas y convites que colapsan el tránsito y trastocan la vida comunitaria. Vale la pena decir, que dichos eventos, en su mayoría, han dejado de ser expresiones genuinas. Son un derroche de protagonismo y poca originalidad.
Hay además, competencias de ciclismo, atletismo o paseo en patines, incluso en domingos. El asunto de las calendas llegó a la sesión de Cabildo de la capital oaxaqueña, la semana pasada. Es urgente tomar medidas. No obstante, hay muchos temas pendientes en la agenda que, pese a su importancia, son supeditados a mensajes políticos que lo único que han dejado entre la ciudadanía, es la certeza de que no hay un rumbo definido en el gobierno local.
Hay temas de gran relevancia que, no obstante difudirse en medios y redes sociales, son bateados por edil y concejales, como es la gentrificación, la invasión de banquetas y vialidades, además de una lacerante inseguridad. La capital –y eso hay que decirlo- a pesar de obras de relumbrón, muestra los síntomas propios de las grandes urbes, con una vialidad a menudo colapsada y un documentado crecimiento anárquico.
Y no se diga del deterioro constante de nuestro rico patrimonio histórico y monumental, presa del vandalismo y la consecuente impunidad. (JPA)

