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El comentario de hoy, martes 22 de septiembre:

En pleno proceso electoral 2026/2027, sigue en la conciencia colectiva de los mexicanos el acertijo, respecto a cuál será el papel que asumirán el árbitro electoral y el órgano jurisdiccional en los comicios de junio del año entrante. Nos referimos al Instituto Nacional Electoral -el INE- y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Y es que, según ha trascendido en columnas políticas y comentarios radiofónicos, ambos han dejado atrás su independencia e imparcialidad, para someterse a los dictados del partido en el poder: Morena. Y a la complicidad que, gracias a ello, mantiene la estructura de cada uno de los mismos.

Desde el inicio de su gestión en abril de 2023, la presidenta del Consejo General del INE, Guadalupe Taddei Zavala, electa por sorteo en la Cámara de Diputados, por un período de 9 años, ha estado en el ojo del huracán, al designar a decenas de funcionarios en la estructura, ligados al citado partido. No ha sabido construir consensos, incluso, hay consejeros que han cuestionado su actuación, poco imparcial.

Incluso, hace al menos tres semanas, Taddei Zavala fue severamente cuestionada al pretender imponer sanciones y censura a medios de comunicación y periodistas. Un poco antes, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, denunció ante el Departamento de Estados de los Estados Unidos, la actuación sesgada y poco imparcial de los consejeros Arturo Castillo Loza, la oaxaqueña, Rita Bell López Vences y Frida Denisse Gómez Puga.

Ello, a raíz de que fuera obligado a retirar las publicaciones en las que calificaba a Morena de narco-partido. El 9 de septiembre pasado, Claudia Arlet Espino, renunció a la Secretaría Ejecutiva del órgano electoral, argumentando problemas de salud. La renuncia se dio justo al arranque del proceso electoral. Las especulaciones y rumores en torno no se hicieron esperar, habida cuenta que sería la responsable de organizar el referido proceso en todo el país.

Tampoco el órgano jurisdiccional, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, se salva. A fines de agosto se concretó la renuncia de la magistrada Mónica Soto, dos años antes de que se cumpliera su período de 10 años. Cuando fue presidenta de citado Tribunal avaló la sobre representación de Morena en las Cámaras de Diputados y Senadores, contraviniendo la ley en la materia.

De los cinco miembros que hoy tiene el referido órgano, de los siete que se presume deben conformarlo, sólo dos fueron electos en la pasada jornada judicial, llamada la del “acordeón”, en tanto que tres magistrados: Felipe de la Mata, Felipe Fuentes y Reyes Rodríguez Mondragón de registrarse para la siguiente elección en 2028 y resultar favorecidos, formarían una virtual dictadura, al eternizarse en el cargo al menos veinte años.

Por lo pronto, hay una parafernalia de actos anticipados de campaña, en abierta violación a la ley. (JPA)

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