El comentario de hoy, jueves 24 de septiembre:
Jamás en la historia contemporánea del país se había observado tanta podredumbre en la clase política y en las instituciones de justicia, seguridad y gobierno. La corrupción y la connivencia con los grupos criminales, ha dado al traste con cualquier viso de civilidad. Hechos delictivos que se creían extintos desde hace mucho vuelven aparecer, como el robo y los asaltos carreteros.
El presidente municipal de una comunidad poblana, surgido de las filas del Movimiento de Regeneración Nacional –Morena- fue vinculado a proceso con otras personas, al ser señalado como el operador principal de una banda dedicada al robo de unidades de transporte que circulan en la autopista Puebla-Orizaba. Es más, como moderno Robin Hood, repartía entre sus gobernados los productos robados, como si fueran programas del Bienestar.
Otra modalidad para la comisión de delitos como cobro de piso, extorsión, despojo, lavado de dinero y homicidios, es crear membretes con disfraz de sindicatos y confederaciones. En Oaxaca, la Fiscalía General del Estado, en coordinación con las Fuerzas Federales ha realizado decenas de cateos y detenciones, de miembros de la llamada Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca –ASAEO-.
Se han llevado a cabo aseguramientos y aprehensiones. Una de las últimas, a un alto mando policial del municipio de San Antonio de la Cal que escapó de la custodia misteriosamente. Fue reaprendido al día siguiente. Se le vincula, presuntamente, con las actividades ilícitas del sindicato citado. Es importante subrayar que algunos vivos, para sacudirse la gravitación negativa de ASAEO, han querido ocultarla en otro membrete: la Federación de Sindicatos del Estado de Oaxaca –FESO-.
¿Acaso desconocía el edil de la referida comunidad las actividades de su jefe policial? Es un misterio. No hay que olvidar que estamos ya en el proceso para que los partidos políticos vayan definiendo a sus candidatos a diputados federales, locales, presidentes municipales y concejales.
Los 152 municipios oaxaqueños que se rigen por el sistema de partidos políticos, deben estar bajo la lupa de las autoridades. Y sus aspirantes no deben escapar al análisis que harán los organismos de seguridad del gobierno federal y de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Uno de los rubros que no deben ser ignorados es el relativo al posible financiamiento de las campañas por parte de grupos delincuenciales. Cuando ello contamina los procesos, a cambio los ediles que ganen las elecciones entregan algunas áreas sensibles de la administración municipal, particularmente la que tiene que ver con la seguridad pública y otras, como Obras y Tesorería. (JPA)

