Teuchitlán: La piedra en el zapato
Medea a Jasón: ¿Acaso el triunfo te ha hecho
perder la dignidad y la memoria?
Apolonio de Rodas, Las Argonáuticas, Libro IV, 360, p. 187
1).- El horror y el desprecio
La aviesa intención del gobierno federal de desacreditar el hallazgo de padres y madres buscadoras de familiares desaparecidos, en el rancho Izaguirre de Teuchitlán, Jalisco, resulta para muchos mexicanos algo perturbador. La actitud fría, seca y mueca insensible de la presidenta Claudia Sheinbaum, ante un evidente crimen colectivo atroz, es un hito en la historia criminal de México. Cientos de objetos: ropa, zapatos, mochilas y huesos calcinados, propios de un “campo de exterminio”, ya han sido identificados. Cala hondo y más la actitud de quien, frente a la probada muerte violenta de centenas de personas, insiste en que “ya dejen en paz a Andrés Manuel”. Sin duda pues, “la obstinación, ciertamente, incurre en insensatez”, decía Sófocles en su célebre “Antígona”.
Roberto Saviano, reconocido a nivel internacional por sus investigaciones sobre el narco, afirma que “quien ignora a México no entenderá nunca el destino de las democracias transfiguradas por el flujo del narcotráfico… no sabe cómo el olor del dinero criminal puede convertirse en el olor ganador, que poco tiene que ver con el tufo de muerte, miseria, barbarie, corrupción”. (Cero, cero, cero, Anagrama, Barcelona, 2014, p. 57). Este cáncer social, en efecto, ha permeado desde hace mucho. Los gobiernos neoliberales no escaparon a sus tentáculos. Sin embargo, con AMLO el narco se adueñó del país con la fracasada política de “abrazos no balazos”. Jamás se le combatió frontalmente. Se dejó entrever complicidad. México se ubicó como un narco-Estado, con sede en Badiraguato.
2).- La culpa ajena, una doctrina
Los grupos criminales crearon redes de financiamiento de campañas políticas para enquistarse en el poder público. El Mesías, apóstoles y discípulos fueron grandes beneficiarios. Nuestra política se consolidó como oficio de rufianes. En “Narcopresidente”, capítulo 8, Anabel Hernández devela nombres, fechas y flujos de efectivo. (La historia secreta, Gribalbo, 2024, pp. 177-212). El estigma aquí y fuera de México no se los quita nadie. El daño está hecho. Es el remedo de país que recibió CSP. En 4 meses se han dado magros resultados, empero los cárteles siguen empoderados y derramando sangre. Teuchitlán y su carga de rabia se han convertido en la trama principal de esta tragedia.
Ahí se expiaron culpas en el peor de los infiernos. Inocentes o aprendices de sicarios, enganchados, sucumbieron. Lágrimas y dolor; impotencia u ominosa resignación. Pero, “lo que en otros se llama cólera e indignación, en quien tiene el poder se denomina arrogancia y crueldad”. (Salustio, La Conjura de Catilina, Gredos, Barcelona, 2022, 51.14.15, p. 81). Tal vez por ello haya quienes como el“mayordomo” del Senado de la República, Gerardo Fernández Noroña o el octogenario fiscal-carnal, Alejandro Gertz, quieran darle la vuelta a esta realidad lacerante. Acusar a la Fiscalía de Jalisco de negligencia. Y es que “la fuerza de las tiranías desaparece si empieza a sopesar cuestiones de justicia… que abandone el poder quien quiera ser piadoso”. (Lucano, Farsalia, Gredos, Barcelona, 2022, Libro VIII, 480, p. 295).
3).- La otra verdad histórica
Con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la izquierda casi se inmolaba públicamente en la plancha del Zócalo de la CDMX. Arremetieron contra la “verdad histórica”. Consignaron al ex titular de la PGR, Jesús Murillo Karam. Pero el gobierno de la 4T jamás resolvió nada. Toda protesta fue opacada con ruindad. Las madres buscadoras fueron ignoradas. Del affaire Teuchitlán el gobierno federal y el CJNG –o el montaje que se atribuye a Epigmenio Ibarra- ya construyen su propia “verdad histórica”. Parecieran ser uno y lo mismo.
México es, desde hace años, un matadero. Su historia está empapada de sangre. Hay más de 111 mil desaparecidos. En este gobierno se han registrado 40 desapariciones diarias. Un 60% más que en el sexenio de AMLO. Pero éste dejó una herencia de 188 mil 879 homidicios. Los cárteles son, con Morena, los dueños de México. Orestes se preguntaba: “¿qué nombre debo darle, aunque me exprese con benigno lenguaje? ¿Seguiremos, acaso, como una cueva maldita de alimañas criminales?”. (Esquilo, Tragedias completas, Cátedra, Madrid, 2023, Orestía/Las Coéforos, p. 375).
Colofón:
Como una endeble respuesta no sólo a la indignación ciudadana sino al escrutinio de EU, la presidenta envió 6 iniciativas de reforma al Congreso. Quiere fortalecer la Comisión Nacional de Búsqueda, que su antecesor convirtió en un vulgar membrete. En tanto siga sin dar respuestas y, por el contrario, asumirse víctima de una campaña de descrédito, seguiremos en las mismas. El gobierno de Donald Trump tiene un elemento más para considerar a los cárteles mexicanos como terroristas. Sin patrioterismo ni señalamientos de traición.
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
— La CNTE y, obvio, el Cártel 22 que representa el 70% de su membresía, se empoderan de nuevo. La respuesta vacilante del gobierno federal augura una nueva época de chantaje, presión y rezago educativo. Una vez más escuelas cerradas, alumnos sin clases y el maestro en la consigna callejera. ¡Vaya destino abominable!
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