Opinión Portada 

El comentario de hoy, martes 23 de junio 2026

Lo que muchos vimos como un intento sano y loable de cambiar la imagen aún pueblerina de nuestra capital, con la construcción de una obra, con una inversión multimillonaria en lo que fue el Hotel Misión de los Ángeles, se ha convertido en un vertedero de críticas y señalamientos; opacidad y discrecionalidad de parte de las autoridades y de la empresa responsable de la construcción de lo que será Plaza Parque.

En las oficinas municipales han desestimado las denuncias y quejas de los vecinos, pero, principalmente, las relativas al impacto que la citada obra ha tenido en el entorno ambiental. En efecto, para grupos civiles u organizaciones dedicadas a la protección de nuestra disminuida flora urbana, el derribo de gigantescos y centenarios laureles ha sido un verdadero ecocidio.

Y se ha hecho, sin que haya algún apercibimiento respecto a la aplicación de normas y reglamentos que lo sancionan. En los últimos días, medios impresos, radio, plataformas digitales y opiniones en diversos medios de comunicación, han tocado un tema que deja entrever irregularidades desde el punto de vista jurídico, en la situación que guarda la última calle de Las Rosas, en la Colonia Reforma.

Desde hace al menos dos meses, la misma cuenta con láminas y una base de cemento que hace presumir que se ha incorporado ya al proyecto de construcción referido. Un laurel que se encontraba ahí fue derribado. En principio, la desincorporación de la nomenclatura urbana de un calle, avenida o bien público -dicen los juristas- debe proceder de algún acuerdo de Cabildo o decreto legislativo.

No es atributo personal del edil, concejal o funcionario estatal. Más grave aún es maquillarlo con mentiras o frases dilatorias. “Lo vamos a ver”, “está en estudio”, “veremos la oferta”. O echarse la bolita entre municipio, gobierno estatal o acusar de falsear declaraciones a la empresa.

A lo largo de año y medio de gestión de este gobierno local, se han dado frases huecas, ofrecimientos fallidos y verdades a medias. Se habló hasta el cansancio de la edificación del llamado Centro de Servicios Vecinales. Pues ya se dijo que siempre no va.

Las lluvias de los últimos días exhibieron de cuerpo entero la pésima calidad de las obras en el Mercado “20 de noviembre”. Y las que se dice serán calles peatonales en el Centro Histórico, en donde se ha demolido lo ya hecho para montarle otra obra, nada más no avanzan.

Estamos ciertos que Oaxaca y, sobre todo su capital, requieren de inversiones, que traen consigo derrama económica, fuentes de empleo y otras bondades. Que urgen de certidumbre legal. Pero ello no obsta para que se violen leyes y reglamentos. Mucho menos que a la ciudadanía se le juegue la cabeza con falsedades o simulación. (JPA)

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