El comentario de hoy, martes 12 de mayo 2026
Este miércoles se llevará a cabo el proceso para elegir, vía voto directo, al nuevo rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca –la UABJO-. Este mecanismo de elección, en el que participan maestros, alumnos y trabajadores de la institución, no se realizaba desde 2016, cuando fue electo el ex rector Eduardo Bautista Martínez, quien fue apuntalado por el gobierno de Gabino Cué.
Si bien la Comisión Electoral nombrada ex professo para organizar y validar el referido proceso, registró a cinco aspirantes para el cargo, la liza para la rectoría se ha ubicado en dos contendientes. Por un lado, el doctor cirujano maxilofacial y reconocido especialista, Enrique Martínez y, por otro lado, el doctor Farid Acevedo, con notables méritos en el ámbito contable, de administración y fiscal y con cartas reconocidas en su paso como Secretario de Finanzas del Gobierno estatal.
Ambos son egresados de la UABJO, académicos, que han aportado sus conocimientos en la Facultad de Odontología y en la de Contaduría y Administración, respectivamente. La fase de campaña de proselitismo fue demasiado breve, aunque muy intensa en descalificaciones y ataques personales. Menos de diez días si se toman en cuenta los días feriados de principio de mayo. La bandera de Martínez ha sido la defensa de la autonomía universitaria. La de Acevedo, fortalecer la academia y la unidad entre los propios universitarios.
El reto que tienen en puerta ambos candidatos no es simple. La UABJO urge de una refundación, que termine con vicios y lastres, como el caciquismo, el porrismo, el ausentismo docente y la falta de transparencia en el uso de los recursos. Además, devolverle el espíritu de formación profesional, la academia y la investigación, para sacarla de los últimos lugares en que hoy se ubica en el mapa de las universidades públicas.
Con el proceso electoral se espera entren en un impasse o cesen las campañas de descrédito y ataques. Sólo queda la realidad de las urnas, el voto secreto y la participación razonada de la comunidad universitaria. Nuestra Alma Mater urge de un proceso apegado a la civilidad y bajo criterios de transparencia y legalidad. Nada le afectaría más que la violencia o meterla en un laberinto de inconformidades que sigan fustigando, una vez más, la normalidad académica.
La moneda está en el aire. Será decisión de los universitarios elegir al mejor candidato. Sin estigmas, sin adjetivos insultantes. Será la frialdad de las urnas en las que se recibirá el voto, no sólo en escuelas y facultades en la capital sino en los campus universitarios de Tehuantepec y Huajuapan, las que digan la última palabra. Y, como en todo proceso democrático, habrá triunfadores y perdedores. (JPA)

