Opinión Portada 

El comentario de hoy, jueves 1 de octubre 2026

En los últimos tiempos, el gobierno de la Primavera Oaxaqueña ha estado bajo fuego. Con lo ocurrido en días recientes, a raíz de la aprehensión del presidente municipal de Juchitán de Zaragoza, Miguel “N” y, al menos de dos de sus colaboradores, pero, particularmente, con hechos que se dieron posteriormente, no hay duda que urge un golpe de timón en la Primavera Oaxaqueña.

Siempre lo hemos dicho: no es suficiente con ganar elecciones. Lo importante es saber gobernar. La elección de funcionarios de las dependencias más importantes de la administración estatal, deberían ir más allá de compromisos políticos o pago de favores. El ejercicio de gobierno requiere de perfiles, experiencia y tablas para desempeñar un cargo de manera decorosa.

No basta decir que se colaboró en la campaña política o que hubo un gran desempeño en el activismo partidista. Sólo la novatez y la torpeza, además del blindaje con que se arropan los y las funcionarias, que conlleva a la impunidad, podrían haber desatado un escándalo tan lesivo para el ejecutivo estatal, como la filtración de la abultada lista de aviadores en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca –IEEPO-.

La pregunta es: ¿Y en dónde están los órganos de control interno, fiscalización y transparencia, que dejaron el arca abierta para que, hasta delincuentes o familiares estuvieran en la nómina? ¿Alguien sabe si existen los que antes se llamaban delegados de la Contraloría Estatal, hoy llamada con eufemismo Secretaría de Honestidad, Transparencia y Función Pública, que eran una especie de contención a los abusos de los titulares y mandos superiores?  

No fue un despropósito cuando al inicio del actual gobierno calificamos al IEEPO como el Cártel Juchiteco. En efecto, personas sin perfil y sin méritos administrativos y académicos, pero con ligas nada recomendables, tomaron casi por asalto la institución rectora de la educación pública del estado. Sujetos armados paseándose por las oficinas alternas.

Por las redes sociales, que no dejan títere con cabeza, nos enteramos del tren de vida de lujos y excesos, como es el caso del director jurídico, avecindado por los rumbos de Etla. Cuestión de imaginar la cloaca que se encontrará la nueva encargada del despacho, que no llega con tan buenas cartas, sino con el estigma de carecer de tablas, de manejo político y experiencia para un encargo tan complicado. Además, de resolver un conflicto de interés familiar que ya la puso contra la pared.

Sin embargo, deben ser las autoridades responsables las que, luego de auditorías e investigaciones procedan conforme a derecho, con las sanciones que se acrediten. Y poner la lupa en aquellos funcionarios o funcionarias que se perfilan para cargos de elección popular y que, faltando a la confianza otorgada por el ejecutivo estatal, dilapidan el dinero público para pagar favores, alentar compromisos o como trampolín político. (JPA)

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