El comentario de hoy, martes 27 de octubre:
En nuestro comentario de hace una semana nos hicimos la pregunta: con la detención de quienes se presumen promotores políticos y operadores del crimen organizado en Juchitán de Zaragoza, ¿habría de retornar la paz y reducirse las ejecuciones en la ciudad istmeña? Advertimos que no. El tiempo nos ha dado la razón. La semana anterior, en 48 horas, 6 personas al menos, fueron ejecutadas.
La pregunta es: ¿entonces qué pasa en Juchitán, con operativos y más operativos de las Fuerzas Federales y la presencia de la unidad de élite estatal, denominada Binizaá? Es cierto, hubo 7 detenidos. Sin embargo, el asunto es que se dejó operar tanto a la maña que, como una enfermedad crónico-degenerativa, el mal ya es incurable. Hoy, otros grupos quieren posicionarse.
Desde los años setenta del siglo pasado, se dejaron impunes las invasiones y expropiaciones orquestadas por la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo –la COCEI-. El Istmo dejó de ser una región próspera para la agricultura, la agroindustria y otras vertientes de la economía, en virtud del acoso, el bloqueo y la extorsión de grupos vinculados con dicha organización.
Es más, la nómina del ayuntamiento juchiteco –se dice- cubría cuotas estimadas en millones para que los dirigentes coceístas, de las diversas facciones en las que está dividida, permitieran a los ediles gobernar. Muchas rémoras de esa escuela están hoy en el gobierno de la Primavera Oaxaqueña. Tal cual quienes hay andan prófugos o bajo proceso, y que han trabajado, encubierto o encabezado a los grupos delictivos.
Desde hace al menos medio siglo pues, Juchitán, más que otras ciudades istmeñas, ha sido una tierra de nadie. Su legado cultural: las velas de mayo, el mercado, la artesanía y su gastronomía, han sido acotadas por el crimen y la inseguridad. Ante este panorama preocupante de incidencia delictiva, más que discursos triunfalistas de que todo va bien, se requieren medidas más enérgicas.
Y es que tal parece que en franco reto a las autoridades y sus operativos, hay criminales que insisten en seguirlas desafiando. Lo paradójico es que lejos de extirpar las complicidades políticas que ahí se han incubado, se sigue buscando acomodo en tareas de gobierno a operadores y cómplices del edil detenido y otros actores políticos impunes.
Ya veremos las propuestas que hará el partido en el poder –Morena- como candidatos o candidatas a la presidencia municipal teca. De pretender dejar todo como está o proponer más de la misma vena delictiva, será la ciudadanía juchiteca quien tenga que sacar la casta en las urnas o seguir lamiendo la coyunda de la sumisión ante el crimen y su componente nefasto, la política. (JPA)

