* Aquellos tiempos * Sin memoria *
Quienes visitaban la oficina de la calle Leybnitz en la siempre atractiva colonia Polanco en la Ciudad de México, se encontraron con aquel joven brabucón que incursionaba en la política mexicana. Dentro de su aprendizaje, había de todo, desde relaciones poderosas, poses, lenguaje florido y regaños. Recordemos que decir malas palabras suele ser considerado como vulgar y descortés, pero un estudio reveló una cualidad más agraciada para aquellos con un vocabulario colorido: la honestidad. ¿Será? Ese joven es el hoy cuestionado y abandonado a su suerte Alejandro Moreno (Alito), el…
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