Réquiem por el Centro Histórico
1).- Espacio vital perdido Todo pueblo, toda cultura, tiene lo que el geógrafo alemán Friedrich Ratzel llamó su lebensraum. Su espacio vital. Ese sitio ideal –pero real- donde nos sentimos seguros y plenos. Hasta los años 80, el Zócalo fue para los oaxaqueños –nitos y no- ese espacio. Escuchar a la Banda de Música o a Las Marimbas del Estado por las noches, era una delicia para las familias que acudían de paseo. Cenar, tomarse el café o el trago en los portales; la convivencia con amigos o el rendez-vous…
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