Opinión Portada 

El comentario de hoy, martes 25 de agosto 2026

La semana pasada, en conferencia de prensa, el Fiscal General del Estado, Bernardo Rodríguez Alamilla, dio a conocer la detención de dos sujetos que forman parte de una banda criminal dedicada al robo de vehículos. Los delincuentes son originarios de Baja California y Guerrero, en tanto que un prófugo tiene origen estadounidense. Es decir, tal parece que pillos foráneos creyeron encontrar en Oaxaca terreno fértil para delinquir.

Dicha organización criminal operaba en varios estados, además de Oaxaca, también en Veracruz, Puebla, Chiapas y Michoacán. Se detectó el robo de unidades en la capital del estado y la Costa, de una marca y tipo específico, operada en cuestión de minutos y sin dejar aparente rastro, pues los delincuentes estaban provistos de llaves maestras, inhibidores digitales y escáners. Es decir, sustraían las unidades con gran facilidad.

Pese a las críticas que hemos hecho en materia de seguridad, es importante reconocer que aquí se han logrado golpes importantes a grupos foráneos que vienen a delinquir. Hay que recordar que, a raíz del robo millonario a un empleado del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia –DIF-hace unos meses, la Fiscalía desmanteló y consignó a los miembros de una red delictiva que era manejada, desde las oficinas centrales de una institución bancaria en la ciudad de México.

Un desleal empleado, con acceso a sistemas de vigilancia en las sucursales, alertaba a sus cómplices sobre retiros millonarios para que procedieran al asalto a mano armada. Cuando se presentaban este tipo de ilícitos, las miradas apuntaban siempre hacia empleados de las sucursales. Sin embargo, como lo demostraron las pesquisas ministeriales, era alguien que tenía información privilegiada, como el sistema de vigilancia.

En otra operación fueron detenidos en flagrancia, en conocida plaza comercial, miembros de otra banda que, con engaños, supuestos premios y hasta una botella de vino, ofrecían paquetes de viajes que jamás se realizaban. Hace al menos tres semanas trascendió asimismo, la aprehensión de dos hermanos que durante al menos cinco años, operaron un esquema fraudulento de inversión.

Con la falsa promesa de obtener rendimientos muy por arriba de los bancarios, es decir, más del 50 por ciento anual, manejaron muchos millones de cientos de ciudadanos de buena fe de Oaxaca y otras entidades, que creyeron en sus falsas promesas.

Esto es: las bandas delictivas han creado modelos antes nunca imaginados para obtener grandes ganancias a costa de los ahorros de mucha gente que, con la ilusión de obtener rendimientos atractivos, confían su dinero a desconocidos. Serán las instancias juzgadoras las que impongan los castigos que mandata la ley. (JPA)

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