Opinión Portada 

El comentario de hoy, jueves 27 de agosto 2026

Por lo visto, los oaxaqueños tendremos que esperar al menos un año y medio más para que, la empresa contratada por el Secretaría de Infraestructura y Comunicaciones del gobierno federal, habilite de nueva cuenta el tramo Mitla-Tehuantepec, de la famosa súper carretera al Istmo. No era un mes y medio como se anunció en círculos oficiales, sino mucho más.

Como comentamos en este mismo espacio radiofónico hace algunas semanas, el 25 de junio pasado se cumplió un año del derrumbe y luego el colapso final del túnel llamado “El Tornillo” en dicha vía carretera, en virtud de los efectos del Huracán “Erick”. Ello ocurrió, justamente, a cinco meses de que la misma hubiera sido inaugurada por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Es decir, cuando apenas disfrutábamos del viaje de dos horas y media al Istmo, aunque pagando dos casetas de peaje, la ilusión se derrumbó. Lo que en cualquier circunstancia hubiera llevado un par de meses o poco más reparar, se habrá de prolongar más de dos años, pues nuestra vía, que tardó casi veinte años en hacerse realidad, estaría operando hasta 2028. No están errados quienes afirman que Oaxaca, nunca ha sido prioridad para la Federación.

A ello hay que añadir el mal estado de la vía a Puerto Escondido, tramo Barranca Larga-Ventanilla, que si bien la falta de lluvias han permitido sea transitable, no deja de ser una carretera en obra perpetua. A pesar de ello, hay aún quienes sueñan con la construcción de una súper carretera Oaxaca-Tuxtepec, lo cual, por lo que hemos experimentado con las dos mencionadas antes, no deja de ser una burda ocurrencia.

Desde hace años se escucha, desde administraciones anteriores, la construcción de un libramiento que rodee la capital oaxaqueña, por la que circulen, sin pasar por la ciudad, vehículos que provienen del centro del país en ruta hacia el Istmo y la Costa. El gobierno de la Primavera Oaxaqueña ya lo bautizó como “Corredor Zapoteca”. Pero ni bien se ha consolidado la idea, ya surgieron las protestas.

Una vez más, como en el gobierno de Heladio Ramírez López, con el Libramiento Norte, que fue cancelado, pero en el que ya se habían invertido muchos millones de pesos, surgen las voces de organizaciones y quienes buscan llevar agua a su molino, con el argumento de daño ambiental y afectaciones al territorio de las comunidades. Y no son pocos los que ven ahí una rica veta para explotar, con el derecho de vía y otras prebendas del gobierno. No hay duda pues que, como en el cangrejo, sólo queremos ir para atrás. (JPA)

Leave a Comment