El comentario de hoy, martes 13 de octubre 2026
Al menos desde 2006, cuando la Sección 22 prendió la mecha del movimiento político y social que trastocó la paz social en Oaxaca, cuya estafeta pasó a manos de la tristemente célebre Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca –APPO-, sentó las bases para ser, a futuro, un ente intocable. Que puede agredir, atentar contra la civilidad, contra los derechos humanos de terceros y, contra la educación, impunemente.
Su capacidad de movilización y victimización quedó ratificada con los disturbios de Nochixtlán, el 19 de junio de 2016. Este fue el corolario de la indignación del llamado magisterio democrático, a casi un año de que el gobierno federal, en julio de 2015, le arrebatara el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca –IEEPO-. El mismo que mantenían, desde octubre de 1992.
Era el hoy llamado Cártel 22 el que manejaba plazas, nómina, ascensos, cambios de adscripción, aumento de horas/clase, etcétera. Era juez y parte; trabajador y patrón. Ambas fechas fueron desde entonces, 2006 y 2106, dos clavos en el corazón de las libertades civiles de la ciudadanía oaxaqueña. Nadie los toca; ningún gobierno se ha atrevido desde entonces a detener sus excesos; sus abusos; sus atropellos.
Desde la sociedad civil se ha exigido desde hace más de una década, que cada negociación sea transparente; que la dirigencia magisterial sea auditada y rinda cuentas; que no haya ese resquicio de opacidad. Porque detrás de esa movilización perpetua se escudan muchos intereses. Hay una corrupción galopante. Hay muchos vicios. Un aberrante sistema de premios y castigos.
La semana pasada, durante 72 horas, los citadinos estuvimos secuestrados por bloqueos montados por grupúsculos porriles de mentores que, se presume, pertenecen al nivel de educación indígena. Y que amenazan con seguir conculcando el clima de libertades en fechas próximas. ¿Qué exigían con el consabido método del chantaje? Lo desconozco. Como creo que muchos ciudadanos.
El pasado 13 de agosto, la dirigencia seccional que encabeza Jenny Aracely Pérez Martínez y su comisión política, fueron recibidos por la presidenta de México. Trascendió que recibieron más prebendas y dádivas. Y la autorización de cientos de millones de pesos adicionales a los que habían recibido.
Eso no fue suficiente para que el 11 de septiembre, durante el evento que se llevó a cabo en el Auditorio Guelaguetza, los mentores y su dirigente, hicieran de las suyas para boicotearlo. Y ya amenazaron con más presión, ahora tomando como bandera a los aviadores del IEEPO, en donde también el magisterio tiene lo suyo.
Con la excepción de los verdaderos maestros -que sí los hay-, el gremio está lleno de parásitos y vándalos; vividores del erario y demagogos, que quiere consolidarse como un sector de la clase trabajadora privilegiado. Es decir, sin cumplir con su labor docente, pero que han sabido aprovechar con creces el miedo del gobierno para acotar sus atropellos. (JPA)

