El comentario de hoy, jueves 25 de enero 2026
No obstante las intensas lluvias del 2025 que, se presume volvieron a nutrir los mantos freáticos y pozos, paradójicamente la ciudad capital y el área conurbada han padecido los efectos de un duro racionamiento en el suministro de agua potable, desde los tres últimos meses del año pasado. Colonias densamente pobladas de Oaxaca de Juárez han dejado de recibir el vital líquido, hasta un mes y eso que aún no llegamos a la época de estiaje.
En efecto, la ciudadanía de la zona metropolitana de la Ciudad de Oaxaca debe prever esta situación y tomar sus providencias, por todo lo que representa para la salud y la vida cotidiana. La temporada que viene, por lo que hemos vivido hasta el momento, se anticipa una de las peores de los últimos tiempos. De al menos las cuatro últimas administraciones, tengo la certeza de que en el gobierno de Gabino Cué fue en donde menos padecimos los latigazos por la falta de agua potable.
Ello no significa que sigamos a pie juntillas la frase aquella de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Pero sí, reconocer a quienes en aquella época realizaron su mejor esfuerzo para que el agua no faltara en los hogares. Uno fue, Sergio Pablo Ríos, director de lo que entonces se llamó Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca -SAPAO-, hoy denominado SOAPA. Y también de los buenos oficios de quien fuera su Director de Planeación, Rodolfo Quintero de Pablo. Uno ingeniero civil; el otro arquitecto. Ambos, lamentablemente, ya desaparecidos.
Desde hace décadas hemos padecido esta situación. Ni los flujos de los manantiales de San Agustín Etla, que en el trayecto son succionados por el famoso huachicol hídrico, gracias al crecimiento de fraccionamientos y asentamientos humanos ni, mucho menos, los pozos de Huayapam o San Juan Bautista la Raya, son suficientes para paliar la sed de un área metropolitana que ha crecido de manera anárquica. La falta de un Plan Maestro de Desarrollo Urbano Metropolitano, cada vez exhibe su crudeza.
Todo ello, sin duda, habrá de impactar con el proyecto hidráulico ya en el radar presidencial, de traer agua potable de los escurrimientos en la cuenca hídrica ubicada entre Sola de Vega y San Vicente Coatlán. Dicho proyecto, que ha cambiado en tres ocasiones de nombre: Paso Ancho, Margarita Maza y hoy, Mujer Solteca, ha sido, desde 2007 sólo un sueño. En tanto sea sólo un proyecto, administrado por funcionarios sin experiencia, matraqueros sin oficio y sin el mínimo rigor profesional, no hay duda que será más de lo mismo para este pueblo sediento. (JPA)

