Opinión Portada 

El comentario de hoy, martes 25 de marzo 2025

Por lo que hemos palpado en los últimos días, la debacle educativa, el rezago y el desapego docente a su misión, seguirán la ruta marcada desde hace 45 años. Es decir, continuarán el chantaje, la presión, la exigencia de prebendas y dádivas. Seguirán las escuelas cerradas, los alumnos deambulando en sus casas y calles, mientras sus maestros continúan gritando desgastadas consignas en las calles.

Haber caído en el juego de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación -CNTE-, que representa si acaso sólo el 15% del magisterio total del país, no sólo tendrá un alto costo político para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino para la educación pública en estados como Oaxaca, donde este organismo tiene presencia.

La semana pasada lograron que la jefa del Ejecutivo echara atrás la iniciativa de reforma a la Ley del ISSSTE, apenas presentada en febrero al Congreso de la Unión. Pese a ello, siguieron con su paro de 72 horas. Más aún, colapsaron la vialidad en la capital del país. Ahora van por la derogación de la Ley de 2007, en su camino por ubicarse como un segmento de la clase trabajadora, con privilegios fuera de norma.

Conociendo lo poco genuinas que son las movilizaciones de la CNTE y, particularmente el perfil radicaloide del llamado Cártel 22, la pregunta es: ¿Qué intereses políticos hay detrás de este movimiento que, durante la administración del ex presidente López Obrador se mantuvo sólo con esporádicas protestas? Al tomarle la medida a la Federación, no hay duda que, ahora más empoderado, haga de la educación que imparte el Estado una vulgar parodia.

El escenario para Oaxaca no es pues, nada prometedor. En lo que va del año no menos de 10 días han abandonado las aulas. Los mentores afiliados a otros organismos sindicales como la Sección 59 o el Sindicato Independiente -SITEM- con muy poca membresía, son instancias marginales. Sus miembros están sometidos a presiones por parte del IEEPO.

¿Cómo reducir la supremacía a un organismo sindical que se ha perfilado como instrumento de presión y chantaje, en abierto desapego a su misión docente? ¿Cómo acotar a este ente perpetuamente insatisfecho y eternamente irresponsable con la tarea educativa? Da risa ver a sus dirigentes levantar la mano izquierda en señal de triunfo y plegar la derecha con la que cobran lo que no han devengado.

Mi reconocimiento a aquellos maestros que cumplen con su apostolado, porque los hay y muchos. Pero son obligados a asistir a marchas y bloqueos, a riesgo de perder sus derechos laborales. Porque la CNTE y su brazo radical, el Cártel 22, no son lo que fingen, sino verdaderos instrumentos de despotismo en contra de sus bases a las que dicen defender. (JPA)

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