El comentario de hoy, martes 20 de enero 2025
Por lo visto, para nuestros diputados y diputadas locales, sobre todo del partido mayoritario, Morena, la comparecencia de funcionarios y funcionarias, sobre la Glosa del Informe del gobernador, Salomón Jara, es un mero trámite. No reviste la menor importancia. Hacerlo en comisiones y aprobar lo que cada uno de quienes comparecen diga sobre el referido informe, es como entregar un documento en la oficialía de partes. Es totalmente irrelevante.
Durante la gestión del actual ejecutivo estatal pues, la Glosa ha dejado de ser un instrumento más de la rendición de cuentas, de ampliar la información ante los llamados representantes populares y del análisis de lo que se ha hecho o ha dejado de hacerse. A los y las huéspedes del edificio legislativo de San Raymundo Jalpan, simplemente les vale. No hay una voz, así sea una mera simulación, que cuestione el quehacer gubernamental; que ponga los puntos sobre las íes, aunque sea una mera ficción.
Por ello, lo que debería ser una obligación inmediatamente posterior a la lectura o entrega del informe de gobierno, es decir, la comparecencia de funcionarios ante el pleno o comisiones, esta vez se hará a los dos meses y medio de que el ejecutivo rindiera su informe en diversas cabeceras municipales de Oaxaca. Está claro: se ha perdido la mística de trabajo, que eso es decir mucho. No es un secreto que quienes ocupan una curul ni leen, ni discuten, menos analizan iniciativas, proyectos o decretos.
No es fortuito tampoco que, durante el primero y segundo informe, ciertos funcionarios tomaron la referida Glosa y su comparecencia como si fuera día de fiesta o apertura de campaña. Se hicieron acompañar por sus fans y hasta con banda de música. Y es comprensible. Hay tal ignorancia y torpeza que lo único que sabemos es que se trata, una vez más, de funcionarios de medio pelo ante un órgano improductivo, voraz y oneroso.
Eso sí, en el ejercicio 2025, en nueve meses, se chutaron la nada despreciable suma de 556 millones de pesos. Lo grave es que de 42, si acaso hay una decena que saben cuál es su papel. El resto está tapado respecto a sus funciones. Por eso sus reacciones son esporádicas y tardías. Diez días después del accidente del Tren Interoceánico lamentaron la pérdida de 14 vidas. ¿Algún legislador o sus homólogos federales, acudió a llevar al menos agua o consuelo a los familiares?
Lo grave es que también prevalece ceguera respecto a lo que ocurre en nuestro país. O no saben o fingen demencia. Es posible que, cuando su cerrazón les permita discernir la gravedad del dilema en que se encuentra el gobierno de la 4T, ante la presión del gobierno de EU, tal vez le bajen un poco a su soberbia. (JPA)

