Crónica Geopolítica (52b) MEXICO Y EU: PAIS CHICO, PAIS GRANDE
Oswaldo GARCÍA CRIOLLO
Segunda parte
Un embajador de EU en México escribió un libro llamado El Oso y el Puerco Espín, sobre la relación EU – MX, como una metáfora y dice que ha sido de una profunda asimetría, gran interdependencia y muchas veces con falta de entendimiento mutuo. Por eso con la ayuda de Odiseo Criollo analizaremos una propuesta de nueva política hacia EU porque las cosas se están complicando a raíz de la toma del poder de Amlo y la 4T. El daño pudiera ser irreversible porque EU podría tomar decisiones unilaterales.
La nueva relación no debe ser ideológica ni emotiva, debe ser estratégica, histórica y pragmática. México no puede ni debe “romper” con EE. UU., pero tampoco puede resignarse a una relación subordinada. La clave es reordenar la relación, no confrontarla. Los aspectos centrales son:
1. Aceptar la asimetría, si… y usarla a favor. EE. UU. es: el principal socio comercial de México. Con ellos tuvimos un superávit comercial de 170 mil millones de dólares en 2024 y remesas por 60 mil millones. (Es una gallina con huevos de oro) El mayor poder militar y financiero del mundo. Nuestro vecino inevitable con 3 mil kilómetros de frontera. Negar esto debilita a México.
Pero la asimetría no es unilateral: EE. UU. depende de México más de lo que suele admitir: Cadenas de suministro (nearshoring). Migración laboral. Seguridad fronteriza. Estabilidad del sur de Norteamérica. México no es prescindible.
2. Convertir la vecindad en interdependencia estructural. El objetivo estratégico de México debe ser: Que a EE. UU. le resulte costoso que a México le vaya mal. Cómo: Integración industrial profunda (no solo maquila).Participación mexicana en diseño, I+D, logística y datos. Encadenamientos productivos regionales (México–EE. UU.–Canadá). Esto transforma a México de periferia a pieza del sistema.
Usar el T-MEC como escudo, no como concesión El T-MEC no es solo comercio: Es marco jurídico vinculante. Es mecanismo de defensa soberana. México debe: Litigar con firmeza (energía, reglas de origen, paneles). Profesionalizar su defensa comercial. Dejar de “autolimitarse” por miedo político.
4. Cooperación en seguridad sin subordinación México no debe militarizar su política exterior ni aceptar tutelas. Principios: Cooperación sí. Operación conjunta, no imposición. Inteligencia compartida, no control externo. Líneas rojas: Tropas extranjeras. Mandos externos. Agendas de seguridad dictadas unilateralmente. La seguridad debe ser binacional, no colonial.
5. Migración: de problema a palanca estratégica México ha actuado como “muro barato” para EE. UU. Eso es un error estratégico. Debe: Exigir corresponsabilidad financiera. Condicionar cooperación migratoria a inversión y desarrollo. Negociar esquemas laborales temporales formales.
6. Diversificación real (sin fantasías) México no puede sustituir a EE. UU., pero sí equilibrar. Fortalecer vínculos con Europa, Asia y AL. Aprovechar el Pacífico. Diversificar exportaciones estratégicas (energía limpia, alimentos, tecnología) No para romper con EU., sino para no depender al 80 % de un solo socio.
7. Soberanía tecnológica y energética Aquí se juega el futuro. México debe: Proteger datos, redes y plataformas críticas. Desarrollar capacidades propias en IA, semiconductores intermedios, energía. Negociar transferencia tecnológica real, no solo inversión.
8. Diplomacia de Estado, no de régimen o de coyuntura. México necesita política profesional y continua. Menos discurso, más prudente. Consensos básicos más allá del sexenio. EE. UU. cambia de presidente, pero no de intereses. México es pendular.
9. Construir liderazgo regional creíble México es fuerte cuando: lidera Centroamérica y el Caribe. Actúa como puente Norte–Sur. Propone soluciones regionales. Un México aislado o confrontativo es vulnerable. Un México articulador es respetado. La narrativa debe ser de firmeza sin confrontación México no debe: Provocar innecesariamente. Victimizarse. Subordinarse simbólicamente. Debe proyectar: Dignidad. Capacidad. Estabilidad. A EE. UU. no se le desafía con discursos, se le negocia con hechos.
Síntesis brutal pero realista La estrategia correcta no es anti estadounidense ni pro estadounidense. Es pro-México. México debe dejar de pedir respeto y empezar a estructurarlo y ganarlo. Analizar qué se ha hecho mal y qué se ha hecho bien históricamente. México no debe aspirar a ser independiente de Estados Unidos, sino indispensable sin dejar de ser soberano.
(Pilón: lo anterior solo será posible con un gobierno democrático no populista, con un México con legitimidad y estado de derecho, con unidad nacional en lo estratégico, con un gobierno sin complicidades con la delincuencia organizada. En ningún otro periodo tuvimos una diplomacia tan mediocre y diplomáticos tan malos.)

