El comentario de hoy, jueves 16 de marzo
Desde que nació, hace al menos cuatro años, la Reforma Educativa en Oaxaca ha sido una ficción. Quien diga que está funcionando miente. Y su operación ha sido imposible por un factor clave: la existencia de un poder fáctico –la Sección 22- que ha sido su principal obstáculo. Cuando apenas trascendió el marco constitucional para su puesta en marcha, los grupos radicales de la 22 brincaron con el famoso Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca –el PTEO-, un plan más para adoctrinar que para mejorar la calidad…
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