La violencia y el factor Flavio Sosa

Desde la semana pasada se soltaron los demonios en la cercana población de San Raymundo Jalpan. Vecinos de dicha comunidad, manejados por el tristemente célebre “Demonio de Tasmania”, FLAVIO SOSA VILLAVICENCIO, cercaron el edificio del Congreso del Estado, llevaron un burro, quemaron llantas y, finalmente, empezaron a “lotificar” un predio, presuntamente propiedad de dicho órgano, reclamando la propiedad del mismo. Hay que recordar que SOSA VILLAVICENCIO se ha especializado en alentar la violencia, la ingobernabilidad y la desestabilización social, en diversos rumbos del estado.
En dos acciones diferentes, el incendiario del 2006 ha buscado enconar la situación. Hace al menos un año, cuando se sentaron las bases para un acuerdo de paz entre San Sebastián Nopalera y Zimatlán de Lázaro Cárdenas, que han velado armas por décadas, FLAVIO se opuso a que la primera comunidad suscribiera dicho pacto. Similar ha sido su comportamiento en las comunidades de Santiago Amoltepec y San Mateo Yucutindoo. El sujeto, oriundo de Santa María Coyotepec, es violento por naturaleza y quiere que las comunidades que asesora en mala hora, adopten esa conducta.
Ahora está exhibiendo el cobre en San Raymundo Jalpan, impidiendo que el edil electo y ratificado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), MARIANO MENDOZA, cumpla con su deber ante la comunidad. Para ello, trae del tingo al tango a OLEGARIO BENÍTEZ, candidato perdedor de la contienda y sus seguidores, con el insano propósito de polarizar la situación en la citada comunidad y, de ser el caso, montar un cuadro de violencia e ingobernabilidad. Ya la sangre ha llegado al río, ante las pretensiones del “Demonio de Tasmania”.
No sólo la mala fama ha seguido a nuestro invitado en esta columna sino su falta de escrúpulos. Para los comuneros de San Agustín de las Juntas, “Don FLAVIO” no es una persona confiable. Cobra –y muy generosamente- “por los servicios que presta”. Al menos cinco millones de pesos le dejó a él y a su contlapache, CÉSAR MATEOS, la supuesta asesoría legal en el asunto de dicha comunidad con la Dirección General de Aviación Civil, dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), por el litigio de los terrenos del aeropuerto. El Comisariado de San Agustín obtuvo varios millones como pago de indemnización, de los cuales SOSA VILLAVICENCIO se llevó su buena tajada. (JPA)
