Una izquierda de tres

Raúl NATHÁN PÉREZ
1).- La ruta terciada
La izquierda oaxaqueña jamás ha sido homogénea. Ha sido más bien, facciosa, mafiosa, convenenciera. Critican los moldes priistas, pero a veces son peores. Revolucionarios de día; fascistas de noche. Doble discurso; doble moral. Históricamente el PRD ha sido coto de tribus, clanes, grupos: UCD, IDN, NI, Foro Nuevo Sol, Cívicos, FALP, COCEI, etc. Todos viven en permanente disputa. Cada uno exige su parte. Y no cede un ápice. Ubican la política con perfil comercial: la lana es primero. A esa pulverización se vino a sumar MORENA en 2015. Se llevó sus canicas aparte. La unidad se volvió una ficción. La izquierda se resquebrajó aún más, con la designación de José Antonio Estefan Garfias, como candidato del PRD. Quien se asumía “candidato natural” movió cuanto pudo en la cúpula perredista para cuajar la nominación. No lo logró, pero su actitud facciosa dio una estocada a la coalición PRD-PAN-PT. No sólo se llevó a la pelusa –el PT- sino algunos aspirantes a candidatos a diputados y presidentes municipales que han comulgado con él.
2).- Las tribulaciones de “The Dirty Face”
La patología del poder, de la que hay tratados completos, como son las obras de Michel Foucault, podría ilustrarnos un poco para entender a Benjamín Robles Montoya. Su estrategia de reventar la coalición y buscar la gubernatura con el PT, se percibe más como una vendetta que como sano deseo de triunfar. Sabe que sus posibilidades –que nadie soslayó en un principio- se desmoronaron. Por ello, el enemigo a vencer no es el candidato del PRI, Alejandro Murat, sino romperle la crisma a Pepe Toño. En el fondo, allanar el camino del triunfo a la coalición: PRI-PVEM-Panal. Seguir haciéndole el boquete más grande a la izquierda. Desde sus tiempos de Michoacán, el perfil de Robles Montoya es transitar por las atarjeas pestilentes de la venganza, el dolo y la perversidad. Un dato: pedir juicio político contra el gobernador Gabino Cué; de quien fuera su amigo; de aquel que le tendió la mano y pujó para buscarle la candidatura al Senado, es ciertamente patológico.
3).- Salomón: la terquedad de AMLO
Durante algunos años, Gabino Cué y su fiel escudero, Robles Montoya se regodearon con la amistad de Andrés Manuel. Es más, el tabasqueño metió una cuña al gobierno de la alternancia: Salomón Jara. Fue el primer titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y Acuacultura (Sedafpa). ¿Cuándo cayeron los primeros de la gracia de AMLO? Desconozco el dato preciso. Poco más un año tardó Jara en el cargo. Y le dieron flit. Ni siquiera le avisaron, menos a su mecenas de Tabasco. Confrontado con la dirigencia nacional del PRD, “El Peje” jamás le ha apostado a la unión de la izquierda sino a su división. Y Oaxaca no ha sido la excepción. A sabiendas de la debilidad de Salomón y sus pocas posibilidades, lo impuso como candidato de Morena, aún a riesgo de pulverizar más el voto de la izquierda. Estefan Garfias buscó afanosamente el apoyo de este partido. La decisión ya estaba tomada.
4).- Colofón
El candidato de la coalición CREO, Pepe Toño, tendrá que bogar en un mar encrespado y turbulento. Una izquierda hecha talco no es competitiva. Algo queda claro: la izquierda que llevó a Gabino Cué a la gubernatura en el 2010 no es la misma de hoy. Tampoco las condiciones, pese a que en ese entonces la derrota del PRI se concretó siendo gobierno. Por ello, más que litigio en tribunales o el cabildeo con personeros de órganos jurisdiccionales –léase María del Carmen Alanís- hay que atender la propuesta política; un proselitismo de altura. Existe en la ciudadanía un justificado desencanto de los partidos políticos. Nadie cree en ellos. El sistema se agotó desde hace mucho. Se requieren propuestas no descalificaciones; una oferta política viable –y ello va para todos- no los mismos caminos trillados de la demagogia y las promesas incumplidas. Existe la certeza de que desde el principio, la candidatura de Alejandro Murat fue finamente apuntalada, sin dejar cabos sueltos. Cuestionarla a esta alturas no sólo es ocioso sino producto de maquinaciones que olvidan que las elecciones se ganan con la simpatía ciudadana y el voto en las urnas. Y Estefan tiene experiencia para emprender una campaña política de altura, no sumergirse en litigios engorrosos y extenuantes.
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
— La Sección 22 y sus íconos, Rubén Núñez y Chico “Pelón” Villalobos, parecen resistirse a entender que su movimiento ya padece el Síndrome del globo: se va desinflando poco a poco, hasta quedar reducido a nada. Sólo la apatía y la irresponsabilidad de los diputados locales ha hecho que a la fecha no se apruebe la Ley Estatal de Educación, pues los dos o tres monos del magisterio que se plantan frente al edificio del Congreso “en alerta máxima”, ya no espantan ni a un niño de kínder.
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