UABJO: Otra vuelta de tuerca

El proceso amañado con el que la “familia real”, léase ABRAHAM MARTÍNEZ ALAVÉS, su hijo EDUARDO MARTÍNES HELMES y toda la parentela enquistada en el presupuesto de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), ungió al nuevo rector, EDUARDO BAUTISTA, con la evidente connivencia de actores ex officio del gobierno de GABINO CUÉ, está a punto de sumergir a nuestra Alma Mater en una nueva espiral de violencia y desestabilización. Desde antes de consumarse la farsa de elección, las luces amarillas se encendieron en los equipos de los otros dos aspirantes: SILVIANO CABRERA GÓMEZ y MIGUEL ÁNGEL REYES FRANCO.
La UABJO, todo mundo lo sabe, es eje fundamental de la estabilidad política y social del estado. A ningún gobierno le interesa una universidad convulsionada, porque la agitación deviene violencia. Los escenarios de una elección amañada y con los dados cargados, pueden traer consigo escenarios que bien conocen los dos últimos, como los de 1977, cuando CABRERA GÓMEZ dirigía la Escuela Preparatoria Núm. 2, en donde cayeron abatidos al menos dos jóvenes, antes de que se desatara la persecución de los dirigentes de la Organización Netzahualcóyotl (ON), los famosos “coyotes” y la Alianza de Estudiantes Independientes (ALEI).
El hecho de que como protesta los equipos de ambos hayan soldado las puertas de entrada a la Rectoría, no significa sólo espantar con el petate del muerto, sino hacer consciencia de que el cacicazgo de los MARTÍNEZ HELMES, debe terminar. Están enquistados en los puestos administrativos claves de la estructura universitaria, incluso desde la gestión del anterior rector, RAFAEL TORRES VALDÉS. Con el discurso pontificador que le es propio, ABRAHAM MARTÍNEZ, decía que de no haber cubierto ellos los puestos claves, “algunos grupos se hubieran comido al maestro RAFA”.
Sin embargo, por lo que se advierte, MARTÍNEZ ALAVÉS, padre de “El Chapito”, EDUARDO MARTÍNEZ HELMES, ha salido más taimado y mañoso que hasta pacta con el gobierno la sucesión universitaria, para que mantener el estatus quo –y a su familia en la ubre, por supuesto-. Visto así y como han devenido las cosas en los últimos días, no hay duda que en la UABJO se empezará a escribir un nuevo capítulo. Lamentablemente, la que siempre pierde es la comunidad estudiantil. Como ya lo hemos dicho, nuestra universidad pública más populosa y socorrida por los jóvenes, está en medio de una telaraña de caciques, porros, sindicatos y mafias, que le apuestan a todo, menos a la docencia y a la formación profesional. (JPA)

