UABJO: La mano que desestabiliza

La Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca no encuentra la paz y los caminos de la docencia. Hay manos perversas que siguen moviendo los hilos de la desestabilización y la violencia. Si en un principio esa labor infame se le atribuía a TAURINO AMÍLCAR SOSA, hay quienes piensan que éste está debilitado. Uno de los factores es que tiene antecedentes porriles, por lo que habría pactado la entrega de su grupo a un nuevo “jefe”. Tampoco es el anodino dirigente del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad (STEUABJO), cuyos miembros marcharon ayer para entregar su soterrado pliego de peticiones a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCyA), pues ya se les cuecen las habas a sus dirigentes para que el rector EDUARDO BAUTISTA les entregue la lana para su fiesta navideña.
Las baterías apuntan hacia SILVIANO CABRERA GÓMEZ, próspero empresario, de los salones para fiestas; concesionario de flotillas de taxis y tuxtepecano para más señas. Recién dejó la Secretaría de Administración de la UABJO, en donde fue titular al menos los últimos quince años. Conocido desde los años setenta como “Maquiavelo”, cuando era cuasi propietario de la Escuela Preparatoria Núm. 2., CABRERA –casi en retiro- pretende hoy seguir moviendo las aguas de la violencia y la inestabilidad universitaria, con un membrete: Sindicato Universitario de Académicos (SUA), escisión de otro de los gremios que exprimen el magro presupuesto universitario: el Sindicato de Trabajadores Académicos (STAUO).
Quien conoce a SILVIANO sabe de lo que es capaz. Con tal de cobrar afrentas y buscar venganza, luego de su derrota en la rectoría de la UABJO, buscará por todos los medios colapsar la vida universitaria. Para ello ha capitalizado la inconformidad de algunos como TAURINO AMILCAR, su colega en la Secretaría de Planeación de la UABJO, ARISTEO SEGURA SALVADOR, MAURO FRANCISCO PÉREZ CARRASCO, JESÚS VILLAVICENCIO y otros, para seguir torpedeando el trabajo y los propósitos de la rectoría, a cargo de EDUARDO BAUTISTA.
Hay especímenes en nuestra Alma Mater oaxaqueña, que tienen más de cuarenta años de estar medrando de la ubre universitaria y ahí siguen. Uno de ello es, precisamente, “Maquío”: SILVIANO CABRERA. La UABJO, como hemos insistido en esta columna, requiere de una cirugía mayor. Para restituirle su prestigio académico y formativo, urge exterminar a toda esa fauna nociva que cual bichos rastreros siguen socavando la tranquilidad y la obligada paz que requiere la docencia y la academia; la investigación y el desarrollo curricular. (JPA)


