Transporte: La violencia que no termina
El pasado miércoles, FRANCISCO JAVIER MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, hijo de FRANCISCO MARTÍNEZ SÁNCHEZ, a) Pancho Mugre o Don Panchito, rindió protesta como dirigente de la sección Oaxaca de la Confederación Nacional de la Productividad (CNP). Ambos han sido los promotores de la violencia en el transporte concesionado, al frente del llamado Frente Popular “14 de junio”. Hace apenas unos días, las huestes de dicha organización se enfrentaron con sus soterrados enemigos del Sindicato Libertad, que maneja IVÁN LUIS VILLASECA, coto de la familia de JUAN LUIS MARTÍNEZ, primer dirigente de la CNP en la entidad. En el zafarrancho hubo tres heridos de arma de fuego y cerca de diez moto-taxis incendiados en los rumbos de Santa María Atzompa.
MARTÍNEZ RODRÍGUEZ busca, arropado por la CNP, impunidad, más fuerza y la protección del gobierno ante un membrete que se ha distinguido a nivel nacional por la violencia. Y es que desde hace algunos meses busca a trancas y barrancas meter al mercado del transporte, al menos cuarenta unidades de volteo. Esta situación, de darse, ocasionará más enfrentamientos con aquellas organizaciones sindicales que ya están asentadas, como el segmento de la CTM, que encabeza MARCOS SÁNCHEZ y el desaparecido –y aparecido- ÁLVARO REYES SÁNCHEZ; con la FESO, organismo que formaron los disidentes de la CNP a la muerte de JUAN LUIS MARTÍNEZ, como su hermana MAYRA LUIS y otros, así como el Sindicato Libertad, que manejan los hijos de éste último, que también han bordeado los límites de la legalidad.
La situación en el rubro del transporte se anticipa violenta para estos meses que le faltan aún a la administración de GABINO CUÉ. Un análisis de lo que ha ocurrido en estos seis años mostraría una realidad más compleja aún que aquella que dejó el gobierno de ULISES RUIZ. El mercado de concesiones se saturó por completo. Se siguieron otorgando como prebenda política a organizaciones, sindicatos y grupos de presión. Empero, la cuestión se polarizó ante la saturación de moto-taxis, de los mismos beneficiarios.
Es tan grave la situación que en vísperas del fin de régimen se siguen publicitando convocatorias para dar más concesiones y permisos. Y los enfrentamientos violentos, como los que ocurrieron hace un par de semanas en Viguera y Pueblo Nuevo, así como el ya citado en Atzompa, son una muestra del nivel de violencia e inmpunidad que se ha incubado en el transporte. (JPA)

