Sucesión: La obsesión de “El Chapito”

Es ya institucional que la elección de un nuevo rector es en el mes de mayo. Presumimos que así lo establece la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO). Un mes de mayo, pero de 2012, EDUARDO MARTÍNEZ HELMES, conocido con el mote de “El Chapito”, se impuso sobre sus más cercanos contendientes: JOSEFINA ARANDA BEZAURY y ENRIQUE MARTÍNEZ MARTÍNEZ. El período estatutario es de cuatro años. Sin embargo, se advierte que el mini-rector tiene prisa por dejar el cargo al menos dos meses antes de que termine su período. Ése fue el motivo de la fallida instalación del Consejo Universitario el pasado martes, que terminó en zafarrancho, del cual se culpó a los porros y, directamente, a TAURINO AMÍLCAR SOSA, dirigente del segmento más beligerante del Sindicato de Trabajadores Académicos (STAUO).
Para sus opositores, se trató de un proceso amañado del mismo MARTÍNEZ HELMES, para manejar la sucesión a modo, que podría beneficiar a uno de sus gallos: REYNEL VÁSQUEZ ZÁRATE, actual director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UABJO y miembro de “la familia real”. Instalar un Consejo Universitario con consejeros “patito”, podría ser lo que desató la violencia. Sin embargo, el video institucional y las fotografías de algunos medios impresos muestran a TAURINO AMÍLCAR SOSA en una de sus actitudes más sui generis: como porro. Visto pues en perspectiva, se trata de una lucha por la sucesión, habida cuenta de que el rector, MARTÍNEZ HELMES, al igual que su padre, ABRAHAM MARTÍNEZ ALAVÉS, tienen en mente seguir lucrando con el magro presupuesto universitario.
El acertijo es, ¿quién utilizó los porros? Nadie ignora que uno de los factores de poder en la UABJO es el manejo de golpeadores. “El Congo”, “El Miguelón”, “La Talía” y decenas más, algunos de ellos ya fallecidos, sirven o sirvieron a sus patrones que les pagaban. Se sabe que el rectorcito mantiene en la nómina confidencial que maneja su cuñado, HELIOS ZÁRATE, hermano de REYNEL, un abultado directorio de golpeadores, capaces de reventar no sólo consejos universitarios sino incendiar oficinas, destruir muebles y aún, enfrentar a la policía. El STAUO también tiene lo suyo. No es una hermanita de la Caridad. Tampoco es ajeno a la sucesión universitaria el entorno político-electoral que vivimos los oaxaqueños en este momento, de los cuales hasta el más ingenuo trata de saca rajas. En los días subsecuentes se seguirán viendo escenas de violencia, cuando los aspirantes a la rectoría muevan a sus peones y “El Chapito” les dé cuerda a los suyos, para defender su obsesión de seguir medrando del presupuesto universitario. (JPA)
