Obama, Cuba y el petróleo. Por Samael Hernández Ruiz

Por Samael HERNÁNDEZ RUÍZ
La visita del presidente Barack Obama a Cuba admite muchas lecturas, la mayoría orientada a ver el fin de un período autoritario y del sufrimiento del pueblo cubano, pero hay otras menos románticas que no deberíamos perder de vista .
El jefe del ejecutivo de los Estados Unidos de Norteamérica llegó a Cuba el pasado domingo 20 de marzo (2016), a las 16:29 hora local, acompañado de su esposa, hijas y suegra; el mensaje parece ser el de una visita relajada y casi familiar.
Otra interpretación afirmaría que Obama pretende darle puntos a los candidatos de su partido, al avanzar una agenda que acelere la democratización cubana en la etapa de transición que parece estar viviendo la isla. En esa agenda estarían en el centro los derechos humanos, la libertad de los presos políticos, el multipartidismo en elecciones democráticas y una economía de mercado.
Pero desde luego, todo lo anterior pasa por el levantamiento del bloqueo económico que lleva décadas lastimando al pueblo cubano, que ve con esperanza la visita de Barack Obama, aunque sabe que la tarea por hacer está en el congreso norteamericano y que será muy difícil.
Algunos creen que el presidente Obama fue muy lejos. A los cubanos, dicen, se les ha concedido demasiado si se considera que ellos no han cedido en nada. Con todo hay grupos poderosos que verían con buenos ojos el levantamiento del bloqueo y la asociación con el gobierno cubano; me refiero a las grandes empresas petroleras de los Estados Unidos.
Analistas expertos en el tema del petróleo y Cuba, como Juan F. Benemelis, ponen en el centro de un análisis geo-estratégico el asunto del petróleo. Benemelis considera que las áreas de yacimientos sustanciales, además del Golfo Pérsico, se hallan en tres zonas claves: la región andina en Sudamérica (Colombia y Venezuela), la costa occidental de África (Angola, Guinea Ecuatorial, Malí y Nigeria) y la cuenca del Mar Caspio (Azerbaiján y Kazajastán).
Afirma el experto que la importancia de la zona cubana reside en que EE UU considera que el crudo y el gas de las reservas del Golfo de México pueden balancear el liderazgo que tienen los países de la OPEP en la fijación de los precios del crudo. Estas nuevas reservas energéticas se convertirán en el nudo de transporte de una de las más grandes reservas de gas natural del planeta.
Pero no sólo eso, considera también que “…quien controle el Golfo de México, el Caspio y el Asia Central determina un polo de poder que contrapesa al del golfo Pérsico, al abrirse una nueva fuente de recursos energéticos al mercado mundial.”
Debo recordar al lector, que Cuba reconoció en el 2015 algo que los expertos ya sabían: el descubrimiento de un inmenso yacimiento de petróleo en sus aguas profundas, en el Golfo de México.
Esos yacimientos gigantescos, forman parte de una zona denominada los Hoyos de Dona, una de las cuales se encuentra en la parte cercana a los Estados Unidos, al frente de las costas mexicanas. En dicha zona, estaría uno de los yacimientos de petróleo más importantes del mundo y en los que Cuba tiene aproximadamente un quinto en sus aguas territoriales. El investigador Alfredo Barreda, ha comentado:

“La revista Forbes, en el año 2004, insistió en el tema de las reservas y enormes potenciales; están hablando de 54 mil millones de barriles de petróleo para la región. Un yacimiento super gigante contiene hasta 5,000 millones de barriles, por lo que, esto equivale a diez yacimientos super gigantes, lo cual es mucho. Se supone que, en el Golfo Pérsico, están concentrados 20 de los 40 yacimientos super gigantes del planeta considerados en el estudio general. Suponer que en el Golfo de México estén concentrados otros diez es una barbaridad que convertiría a la zona en una de las áreas prioritarias de reservas petroleras del planeta.”
México poseía cuatro quintas partes de ese yacimiento porque estaba en sus aguas territoriales. En efecto, midiendo las millas marítimas que comprenden las aguas nacionales a partir de la Isla Bermeja, México sería el dueño de esa inmensidad de petrolero; pero, la Isla Bermeja despareció de la noche a la mañana. ¡Increíble!
De la existencia de la Isla Bermeja no se puede dudar, desde el siglo XVI aparece en los mapas que refieren a la zona, y se le localizaba frente a las costas de Yucatán.
En este asunto de la Isla Bermeja hubo mucha discusión incluso internacional, se decía incluso que el sospechoso accidente donde murió José Angel Conchello, tenía que ver con el caso, porque él exigió una investigación a fondo del hecho. Algo que llama la atención, es que la propia UNAM participó en la investigación y no encontró restos de la isla.
Es posible incluso suponer que el ruidoso fracaso del proyecto transexenal de Carlos Salinas de Gortari, podría estar contaminado con el tema del petróleo del golfo. En una novela escrita por el general inglés, Sir John Hackett: “La Tercera Guerra Mundial” ( Ed. Lasser Press Mexicana S.A. 1980), escribe algo interesante, un supuestohecho que dio pie a un desequilibrio mundial que propició lo que en la novela llama la tercera guerra mundial:
“Nuestros amigos del Caribe (entre los que Jamaica es ahora mucho más valiosa que Cuba) juzgan que el nuevo presidente de México es un hombre capaz y dinámico y que existe el riesgo de que convierta a su patria en un país próspero y de gran influencia en la región. Tal estado de cosas podría generar el peligro de golpes de estado contra los gobiernos de nuestros aliados del Caribe y los regímenes semisocialistas y más atrasados de América del Sur. Por tales motivos los jamaiquinos y los cubanos están deseosos de organizar un coup d’etat en México.”
Cambiando algunos nombres de países y de grupos de interés, podría describir el asesinado de Luis Donaldo Colosio en medio de un drama soterrado por el control del petróleo.
Desde luego lo anterior es ficción, pero es la ficción de un hombre que sabe cómo y por qué ciertas cosas podrían devenir reales.
Es sabido que sectores poderosos de los Estados Unidos, temen a la posibilidad de que México sea una nación fuerte y próspera. Estudios prospectivos como el de George Friedman ( Los próximos cien años. Pronósticos para el siglo XXI, Oceano exprés, 2015), muestran muy claramente esa preocupación.
Regresando al tema, el hecho es que la desaparición de la Isla Bermeja fue sellada con el tratado Zedillo-Clinton, en el que México reconoce la zona del Hoyo de la Dona como aguas internacionales; en otras palabras, se consumó el robo del petróleo mexicano.

Pero con Cuba las cosas fueron diferentes, porque el gobierno cubano no renunció a sus aguas territoriales y por tanto, cualquier extracción de petróleo en la zona, afectaría sus intereses y es por tanto necesario su consentimiento.
Las grandes empresas petroleras de los Estados Unidos están más que ansiosas de iniciar los tratos para la explotación del petróleo y tienen el plazo puesto en el año 2018. Algunos especialistas piensan que la visita del presidente Obama a Cuba, responde más a la presión de estos grupos que a propósitos democratizadores del régimen de los hermanos Castro.
Por otra parte, los propios cubanos observan que el gobierno norteamericano se muestra indiferente ante las expectativas de Cuba de conseguir capital para explotar el petróleo en aguas profundas; en realidad lo que les interesa a las empresas gringas es un acuerdo para extraer petróleo desde las aguas cercanas a las costas de los Estados Unidos, ya que esto les permitiría equilibrar los precios más altos de extraer petróleo y gas de aguas profundas, al disminuir los costos del transporte; para lo anterior usarían a México como territorio para el trasiego del petróleo y el gas, vía oleoductos y gasoductos, hacia el sur del continente y el pacífico.
La existencia de Pemex fue siempre una molestia para la realización de los planes de las grandes empresas petroleras norteamericanas, y no porque les interesara el petróleo mexicano en aguas someras, sino porque impedía el transporte y comercialización del petróleo y el gas ahora gringos. Así, con el pretexto de la llamada guerra de los precios del petróleo, Pemex esta siendo desmantelado no por consenso político; sino por razones de economía de mercado que todo lo justifica.
Con la desaparición de facto de Pemex, queda la vía libre para la ampliación y construcción del sistema de oleoductos y gasoductos en toda la costa mexicana del golfo y el tramo de salida al Océano Pacífico, por territorio oaxaqueño.
Al respecto, y de acuerdo con una nota publicada en el diario Reforma firmada por la periodista Alejandra López, “Pese a que México es deficitario en gas natural quiere convertirse en exportador de ese energético” (14 de julio 2014), se afirma que mediante un plan que involucra a la Secretaría de Energía (Sener), Pemex, la CFE y empresas privadas, se plantea que después de 2017 el país pueda enviar los primeros embarques a Asia para aprovechar un mejor precio en ese mercado”. Señala: “El Plan Nacional de Infraestructura (PNI) contempla la construcción de ductos y plantas de licuefacción para ese objetivo”. En ese sentido, apunta que “la Sener señaló que hay dos proyectos de plantas en Oaxaca y Sinaloa, que comprimirán el gas natural hasta hacerlo líquido a través de plantas, y se embarcará a ese mercado”. Agrega: “Al respecto, José Manuel Carrera, director general de PMI Internacional, filial de la paraestatal, explicó que en Oaxaca Pemex tiene el proyecto Transoceánico, el cual implica enviar el gas que se produzca en el Golfo de México a la central de Dos Bocas, en Veracruz, para después ser enviado vía ductos hasta Salina Cruz, donde estará la central de licuefacción.
Desde este punto, el gas podría enviarse a Asia donde se compra a 16 dólares, aproximadamente, mientras que el valor en México es de tres dólares en promedio. Cabe señalar que la planta de licuefacción en Salina Cruz forma parte del PNI 2014-2018, misma que se encuentra en fase conceptual y están en proceso los estudios para su ejecución y financiamiento; en tanto, el inicio de operaciones está previsto para el cuarto trimestre de 2017”.
Lo anterior debe leerse con cuidado, porque se tratará de la comercialización de una parte mínima de gas y petróleo mexicano, cuando lo cierto será que realmente se transportará petróleo y gas extraídos del golfo por las empresas gringas. Lo peor de todo, es que la infraestructura la pondremos los mexicanos con más deuda pública, con el pretexto de que necesitamos exportar.
¡Qué pequeño es el mundo! Comenzamos con Barack Obama, Cuba y la geopolítica mundial y terminamos en Oaxaca.
¿Será por todo lo anterior que hay tanto interés en “gobernar” Oaxaca? Pero también puede ser que yo me imagine cosas que no ocurren más que en mi mente calenturienta. Lo dejo a criterio del lector.

