Oaxaca en la disyuntiva política. Por Samael Hernández Ruíz

Por Samael Hernández Ruíz.
En mi artículo anterior, mencionaba mi preocupación de que el próximo gobierno, independientemente de quién gane las elecciones, tendría muchos problemas para gobernar Oaxaca. Sin duda Oaxaca ha sido un estado de por sí, difícil de gobernar, pero el año de 2017 presentará algunas particularidades que incrementan la dificultad.
Comencemos primero con la posible situación gobierno del estado a partir de asumir algunas hipótesis.
El nivel de competencia por la gobernatura, la atomización del voto partidista y el debilitamiento del sistema corporativo, provocarán un incremento de la manipulación clientelar del voto y la consecuente repartición de espacios de poder en los poderes del estado, sobre todo en el ejecutivo y en el judicial. Esta situación se dio al inicio de la administración del actual gobierno y la confusión que provocó, derivó en una ineficiencia notable en el ejercicio de la función pública.
Si la hipótesis anterior se sustenta, el gobierno entrante iniciará con un gran pasivo político que se expresará tanto en términos financieros como en términos de distribución de poder.
A esto hay que agregar que la composición del congreso local será también muy variada y en muchas ocasiones, los candidatos triunfantes en los distritos electorales, asumirán que el voto recibido por su candidato a gobernador, se deberá a ellos y no al revés; lo que abonará a favor de su creencia de que merecen el control de su distrito electoral y de todo lo que en él se invierta en materia económica. Esta situación se podría reproducir en mayor o menor grado en los candidatos triunfantes en los 153 municipios de sistema de partidos.

Por otra parte, por efecto de la crisis económica y los recortes presupuestales, el gobierno del estado de Oaxaca recibirá menos aportaciones y participaciones federales, disminución que se acentuarán por la eventual baja en la contribución de la economía estatal en el PIB nacional y el bajo crecimiento demográfico. Aunado a lo anterior, los límites puestos a los empréstitos estatales y municipales, le restará capacidad presupuestal al gobierno del estado.
Si el escenario hipotético anterior se configura en el 2017, el gobierno del estado recibirá una gran presión de sus clientelas que le restarán liquidez, y lo harán también los grupos de presión que se disputan los recursos públicos para alimentar a sus propias clientelas, así, la creación de un gran pasivo podría ser inmanejable sin el apoyo federal en el 2018.
Consideración particular debe tener el mapa de conflictos y protestas sociales que tenderá a incrementarse, no sólo a causa de la disputa por los recursos públicos, sino porque muchos problemas de tipo agrario, íntermunicipales o por afectaciones a los derechos de los pueblos, no han recibido un tratamiento adecuado y se mantienen en estado de latencia, uno de ellos es el problema magisterial y la aplicación de la reforma educativa.
De lo anterior deriva mi insistencia en abandonar la manipulación del voto en cualquiera de sus variantes, el riesgo que corre nuestra incipiente democracia de colapsar a causa de un crecimiento incontrolable de las clientelas políticas y el conflicto social es muy probable, pero por otra parte, la dificultad de los partidos políticos para ganarse la confianza ciudadana pareciera insuperable.
Por primera vez en su historia, la democracia en Oaxaca se enfrenta a una disyuntiva: o supera los obstáculos que la acotan, o colapsa y retrocederemos a una situación que prevalecía en 1915 por otras razones, solo que ahora la clase política no intentará un movimiento de soberanía.Puedo estar equivocado, espero que así sea.
