De paradojas y utopías 

¿Lucha social o mendicidad?

RAÚL NATHÁN PÉREZ

1).- Organizaciones sociales: Barril sin fondo

El mejor negocio en nuestra entidad, es formar una organización social. Por eso se expandieron como el matlazáhuatl y el cocolixtle, esas epidemias que diezmaron a nuestros ancestros en el siglo XVII. Y las hay por centenas. Cualquier baba de perico se asume dirigente, líder o franquicitario. Y todos, todos, viven de la dádiva oficial. Desde la setentera COCEI hasta la huachicolera “Antorcha Campesina”; desde el negocio del viudo Omar Esparza, MAIZ –que ha hecho de la muerte de su esposa, Beatriz Cariño, el mejor bussiness– hasta la que detenta el incendiario del 2006, Flavio Sosa, denominada COMUNA. Alargan la mano y si no les dan esgrimen amenazas… y bloquean. Mantenerlas cuesta al erario lo que una decena de hospitales o veinte edificios escolares.

Entre 2011 y 2013, el ex gobernador Gabino Cué les otorgó a una cincuentena de organizaciones, la nada despreciable suma de mil millones. Hasta las más beligerantes: el Frente Popular Revolucionario (FPR) engendro de Germán Mendoza Nube o la CODEP, alargaron la mano. Y se la besaron a su benefactor. Pero al filo del mes vinieron por más. Obvio, ya encontraron el caminito de lucrar con la falsa lucha social y explotar las bondades de un gobierno que accede a todo. Hubo una: el Frente de Organizaciones Sociales, Campesinas, Urbanas, Pesqueras y de Transporte (FOSCUPT), juguetito de Jesús Romero y Karina Barón, a la que le subieron la tarifa. Pidió 9 millones y le dieron más. Cuestión de “los cachondeos, meneos y otros escarceos” –parafraseando a Camilo José Cela- de los tiempos del gabinato.

2).- De la voracidad al cinismo

¿De qué han vivido los dirigentes de la COCEI, al menos desde 1975 a la fecha? Lo adivinaron. De la limosna oficial, del chantaje y de la extorsión. Además, claro, de otros negocitos como la invasión de tierras en el Istmo. O algo más rentable hoy en día: el transporte, las moto-taxis y su cola de narcomenudistas, asaltantes, sicarios, extorsionadores, et al. El negocio ha sido tan exitoso que la COCEI se ha dividido en al menos ocho parcelas productivas, cada una con un beneficiario: Héctor Sánchez, a) La Mexha, Polo de Gyves, Gloria Sánchez, presidenta de Juchitán; Emilio de Gyves, Mariano Santana –también tenía su tajada-; Alberto Reyna Figueroa, Roberto López Rosado y Óscar Cruz López. Dos o tres, para no verse tan cínicos, le cambiaron de nombre.

Y todos, todos, viven como potentados. La demagogia les ha redituado grandes ganancias. Explotan a placer concesiones que el gobierno les otorga, chantaje previo. Pero también la soterrada petición de recursos para sus “proyectos productivos”. De ellos, no del ente imaginario de tecos y demás, que dicen forman parte de su organización. Hoy, la COCEI está como sombra de los proyectos eólicos. En “Bii Yoxho”, en Álvaro Obregón, en mero Juchitán, ya están prestos a boicotear si no les dan. Las peripecias de “Eólica del Sur”, con todo y los 1 mil 200 millones de dólares de la Mitsubishi, sin duda continuarán, de no aplicarse la ley.

3).- Insaciables e insatisfechos 

Decía el genial Baltasar Gracián, con su refinada ironía: “es una excelente cualidad de los gobernantes mostrarse complacientes… pero también es un peligro”. (El arte de la prudencia, Planeta, México, 2009, p.45). Del saqueo infame y la quiebra financiera del sexenio pasado, parte hay que acuñársela a la complacencia gubernamental con estos pillos. La lectura es irrefutable para el gobernador Alejandro Murat. No más apoyo a la mendicidad de esos falsos redentores sociales. Son como los dirigentes de la Sección 22: opacos, nunca rinden cuentas y jamás se llenan. ¿Transparencia en el uso de los recursos públicos? ¿Y eso con qué se come? Resultan tan tramposos (as) como algunos (as) diputados (as) federales que “bajan recursos” para algunos municipios, pero les meten a sus constructoras. En el Istmo tienen copada toda la obra municipal.

El directorio de organizaciones sociales, colectivos, sindicatos, facciones, comités, frentes, asambleas, comisiones, etc., que ocupan al “pueblo” o las causas populares como señuelo, es amplio e in crescendo. Cada día se expande más. Es pues un boyante negocio. Se hace a plena luz del día; con la bandera de la victimización social y, además, apadrinados por partidos, actores políticos, legisladores (as) locales y federales, prospectos y hasta viejas rémoras que aún sueñan con una imaginaria curul.

 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

 — Ante la constante amenaza que se cierne sobre el periodismo nacional –no sólo el de la CDMX- la única forma de detenerla es la unidad del gremio y la lucha por la verdad. El asesinato de Javier Valdez es tan deplorable como el del miembro más humilde de nuestras infanterías. El desprecio a nuestra chamba también es una forma velada de censura y ataque a la libre expresión.

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