Istmo 

Al límite basurero porteño

SALINA CRUZ, OAX.- A lo lejos se aprecia una humareda y al llegar revolotean por todas partes buitres en busca de carroña o desechos. Entre las dunas de desechos se ven hombres y mujeres con ropa sucia buscando cartón, trozos de lámina, aluminio. Esto en un día común para muchas personas en el basurero municipal.

En el confinamiento ubicado en tierras ejidales de Boca del Río en el camino que comunica a la Bahía la Ventosa, hay un sendero que comunica al basurero que tiene 45 años de estar activo y ha recibido por muchos años millones de desechos que generan diariamente más de 100 mil habitantes.

El relleno sanitario está a su máxima capacidad, no hay lugar donde se pueda seguir acumulando los desechos que se vierten sin control alguno. Todo lo que se ubica a su alrededor está estéril por la contaminación del aire, suelo y manto acuífero.

De acuerdo con el Instituto Estatal de Ecología y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente han recomendado a los dos últimos ex presidentes que era necesario buscar un sitio propicio donde se enviara la basura como destino final.

Esto desató una serie de cuestiones jurídicas y administrativas, por descentralizar el basurero hacia una zona en donde no estuviera provocando afectaciones al entorno.

Para José Ballanes, ejidatario expresó que estas tierras que en un principio fueron donados al Ayuntamiento de Salina Cruz y que administrativamente ellos se encargarían de cobrar serían por algunos años.

Sin embargo, dijo que eso se fue alargando y después el ayuntamiento solo se concretó en pagar una cuota mensual como renta, por prestar esa porción de tierra como basurero.

“No hubo un previo estudio por las autoridades de los tres niveles para determinar si era factible, además nunca imaginaron que todo lo que escurre se iría de manera directa a la laguna, provocando una contaminación. Además los pozos están contaminados”, explicó.

 

Trabajo digno.

En el vientre del basurero, unas diez personas hurgan entre los desechos, buscando algo que puede ser comercializado, el tiempo que ellos lo hacen dura hasta nueve horas.

“Todos los días estamos acá, muchos de mis hijos nacieron aquí y se han creado de la basura, por lo que ahora ellos son la generación que sigue en estos trabajos”, dijo un pepenador.

La cara sucia, las manos y las uñas cubiertas de inmundicia, aun así ellos tienen que trabajar sin importarles si padecen alguna enfermedad.

Ellos están expuestos a fiebre, diarrea, dolor de cabeza, infección intestinal, pero tal parece que las enfermedades no los toman en cuenta y se ven sanos.

“Mientras nos siga dando se comer, seguiremos aquí trabajando, porque no sabemos hacer otra cosa que pepenar entre la basura buscando desechos o ropa”, añadió.

 

Desechos que recibe.

El basurero diariamente recibe 120 toneladas de desechos que generan más de 100 mil habitantes del Municipio, distribuidos en colonias y barrios.

Además de la Refinería que genera otras 40 toneladas de basura al día en sus diferentes departamentos al interior de esa factoría.

En tanto que los 16 camiones recolectores particulares recolectan otras 35 toneladas al día en las colonias, en donde cobran por el servicio que prestan.

 

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