La Guelaguetza: Claroscuros
Hay al menos visiones encontradas sobre nuestra fiesta máxima, La Guelaguetza. Una, la que permea en el ámbito oficial estatal, concretamente en la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico (STyDE), cuya titular, ÁNGELA HERNÁNDEZ SIBAJA, afirma que la fiesta de los oaxaqueño no se suspenderá, habida cuenta de que no puede ser rehén de grupos; dos, la que maneja el secretario de Turismo del gobierno federal, ENRIQUE DE LA MADRID CORDERO, quien sostuvo recientemente que existe el peligro de que La Guelaguetza no se lleve a cabo y tres, la que prevalece en las huestes desgastadas y exhaustas, pero empecinadas de la CNTE/Sección 22, de que dicho evento es una fiesta de ricos y, por tanto, hay que boicotearla.
Lo cierto es que desde el punto de vista estratégico las cosas están como para que no se lleve a cabo. En principio, la velaria que se esperaba estuviera lista para julio, no lo está. Los proveedores no han podido pasar, gracias a los bloqueos carreteros que mantiene la CNTE en Nochixtlán y Hacienda Blanca, con riesgo de que al saber de qué se trata, pudieran destruirla. Además, las obras de las escalinatas al Auditorio “Gualaguetza”; las del estacionamiento y los accesos, tardarán mucho más de dos semanas para ser concluidas. Centenas de trabajadores están a marchas forzadas, sin saber exactamente si la obra será concluida en tiempo y forma.
Como se recordará, desde el conflicto del 2006, La Guelaguetza se ha convertido en rehén del chantaje y la presión del Cártel-22. Desde AZAEL SANTIAGO CHEPI y luego con el entambado RUBÉN NÚÑEZ GINÉZ –que la presión magisterial traerá pronto a un penal federal en Oaxaca- los corruptos y acomodaticios dirigentes, encontraron la forma ideal para dejar que “los ricos celebren su Guelaguetza”: que el gobierno les de carretadas de dinero, para que ellos puedan hacer dicho evento “popular”, en donde salen cayéndose de borrachos y manoseando a las maestras que participan en las diversas delegaciones. Lo malo es que nadie sabe en dónde se llevaría a cabo su “Guelaguetza popular”, pues los terrenos del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO), que les eran prestados, ahora los ocupa el estadio de “Los Alebrijes”.
Lo grave es que estamos a poco más de dos semana para dicho evento y es la hora en que los bloqueos no cesan ni, tampoco, las cancelaciones y reservaciones en hoteles. Todos ha perdido con la sedición magisterial. ¿Pero saben quiénes sí se han llenado los bolsillos de manera brutal y como viles hambreadores? Los concesionarios de las líneas aéreas. Un viaje a Oaxaca resulta más costoso que un viaje económico a los Estados Unidos. (JPA)

