Politica de suma cero 

Juchitán: La tardía reacción oficial

calles juchitan2El martes pasado, Juchitán de Zaragoza, la pujante ciudad istmeña; sus calles bulliciosas y su mercado central siempre lleno de vida, lució como un pueblo fantasma, cual si fuera San Fernando, Tamaulipas, bastión del Cártel del Golfo y otros grupos en disputa. Los mensajes amenazantes o auto-defensivos de JUAN TERÁN REGALADO, el capo más buscado en tierra teca y de sus enemigos, se habían vuelto virales, generando un clima de terror y paranoia. En efecto, la plaza de Juchitán ha sido desde hace años un pueblo sin ley. O son los de la fatídica Séptima Sección o son los grupos criminales foráneos, los que la han visto como un jugoso botín. Desde hace décadas se han dado ahí operaciones de la delincuencia organizada que, al parecer, había entrado en lucha con la delincuencia común que encabeza, precisamente, JUAN TERÁN, protegido como hemos dicho, del gobierno municipal perredista que preside SAÚL VICENTE VÁSQUEZ.

seguridad juchitanLo que ha sorprendido es la apatía gubernamental para poner orden en esa tierra istmeña. El discurso de aliento a las inversiones y del clima propicio para las mismas que ha manejado el gobierno de GABINO CUÉ, e incluso, las consultas a las comunidades indígenas para abrirle cancha a las empresas eólicas, como es el caso de “Eólica del Sur” –antes “Mareña Renovables”-, no ha reparado en la creciente inseguridad; el aumento en las ejecuciones; en las extorsiones y secuestros. Se sabe que el Secretario de Seguridad Pública estatal, JORGE RUIZ MARTÍNEZ y el Fiscal General del Estado, JOAQUÍN CARRILLO RUIZ, han sostenido reuniones con organismos empresariales locales, pero sólo cuando “la zona calienta”. De ahí para adelante, la situación se ha visto más con apatía que con escepticismo. Ni siquiera la petición de los empresarios tecos pidiendo al Secretario de Gobernación, MIGUEL ÁNGEL OSORIO CHONG, la Gendarmería, pudo tocar las fibras del gobierno de CUÉ MONTEAGUDO.

Tuvo que llegarse a niveles extremos para que la fuerza del Estado: Policía Estatal, Policía Federal y la Marina-Armada de México llegaran a este pueblo sin ley, sumergido en un salpicadero de sangre y en la disputa de los grupos criminales locales o externos por la plaza. El Istmo de Tehuantepec, lo hemos dicho a menudo, es un vertedero de actos ilícitos: tráfico de indocumentados, trasiego de droga, narcomenudeo, trata de personas, etc., desde Tehuantepec hasta la zona limítrofe con Chiapas. Todo está permeado por grupos delictivos a los que, de no ponerlos bajo resguardo de la ley y el Estado, harán de toda la región un nuevo Michoacán o Guerrero, en donde la delincuencia se ha traslapado con la comunidad que es difícil extirpar ese cáncer letal. Al tiempo. (JPA)

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