Independientes: Bogar contra corriente
Sin duda alguna, nuestra incipiente democracia participativa no puede sacudirse el lastre del sistema de partidos políticos, los cuales se han convertido en una sangría demasiado onerosa. Por ello, los aspirantes a la candidadura independiente a la gubernatura, de plano “no pasaron” los filtros que les impuso el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPCO): una cantidad determinada de firmas que validaran la candidatura y una serie de requisitos. ¿Conclusión? No pasaron. Para la municipal sólo aprobaron unos cuantos. En la capital oaxaqueña figura MANUEL GUZMÁN, un militar retirado con notable experiencia en tareas de gobierno, a quien le otorgaron perrogativas en verdad irrisorias.
La candidatura del teniente GUZMÁN –como es conocido- fue propuesta por la Fundación “Ordenemos Oaxaca, A.C.”, que propuso un plan basado en el orden, la seguridad y la promoción de los valores y cuyos ejes del desarrollo, figuran rubros como: la cultura, el desarrollo sustentable, la participación ciudadana, la cultura, el deporte y otros aspectos, soslyados por aquellos que pretenden gobernar esta ciudad. La tarea del candidato independiente no es cosa fácil: es remontar las inercias, la publicidad aplastante y hasta las ocurrencias de algunos que cuentan con todo el apoyo de las autoridades para desplegar su labor proselitista.
Mucho se habla del fracaso de los partidos tradicionales para emprender nuevas ideas de convencimiento en el espectro ciudadano, pero poco se logra ante situaciones adversas en las que se desarrollan los independientes. No será pues una empresa simple revertir la fuerza de un JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ FRAGUAS, candidato de la coalición “Juntos Hacemos Más”, que espera gobernar la capital por segunda ocasión en menos de seis años, como tampoco remontar la opaca figura de SERGIO BELLO GUERRA, el peor de los aspirantes que eligió el Partido Acción Nacional (PAN), para representar a la coalición “Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca” y recuperar la capital. Sin embargo, en las candidaturas independientes se cifra la esperanza ciudadana de que las cosas habrán de revertirse para el bien común.
En el futuro habrá de cambiar de mentalidad para darle un viraje a las instituciones políticas. Los partidos tradicionales devinieron desde hace mucho, clanes familiares, mafias y cofradías, detrás de las cuales aparece un país acartonado y anclado en los moldes del pasado, que no corresponde a una realidad cambiante que hoy en día se vive. (JPA)

