GCM: De la ilusión al desencanto (III y última)

RAÚL NATHÁN PÉREZ
1).- El frío de la Federación
El debut de Gabino Cué ante el principal promotor de la alianza que lo llevó el triunfo, fue fatal. El 15 de febrero de 2011, el expresidente Felipe Calderón probó en carne propia, el vandalismo de la Sección 22. Jamás volvió. El Cártel fue, durante el gobierno de la alternancia, sencillamente intocable. Hizo y deshizo con absoluta impunidad. Al menor trascendido de una gira presidencial desplegaba la amenaza de boicot. A los ojos de la Federación, el magisterio era el co-gobierno en Oaxaca. Fue la puntilla del atraso, del rezago y el abandono. El presidente Peña Nieto vino a Salina Cruz, el 2 de enero de 2015, casi a hurtadillas. Aun así, los maestros se la hicieron de tos. Una y otra vez fueron canceladas las giras presidenciales. EPN volvió a venir al Istmo al inicio de operaciones de la eólica “Enel Green Power”. Fue el mismo borlote.
La entidad devino en estos últimos seis años, ingobernable, anárquica, isla de impunidad. El bloqueo perpetuo de cada día. El ascenso y consolidación de las mafias del transporte. La puerta abierta para las operaciones criminales y la salida de las inversiones. Todo ello matizado con un recurrente discurso del respeto a los derechos humanos, de no a la represión y de una libre expresión que fue socavando poco a poco un acartonado discurso populista. Una vez más se consolidó nuestro triste papel del “patito feo de la Federación”. De una entidad apestada, lacerada por la perpetua protesta y desangrada por dirigentes y organizaciones sociales, ávidas de sorberse todo el recurso que cayera al erario.
2).- Alejado de la realidad
Parafraseando a don Daniel Cosío Villegas, Cué tuvo un “estilo propio de gobernar”. Parco en hacer vida pública, menos social –según sus cercanos– su hinterladel palacio de gobierno y su lebensraum, la Casa Oficial. Alejado del mundanal ruido –como el poema de Fray Luis de León– también lo estuvo de sus gobernados. Salvo sus cercanos, Cué se mantuvo más allá del bien y del mal. A diferencia de sus antecesores, poco se supo de giras de trabajo, pero sí de audiencias públicas, que empezaron en cien y terminaron en cero.
Demasiado paciente con sus colaboradores, jamás se supo de gritos y sombrerazos. Por ello, cada quien hacía lo que quería. Para el anecdotario: Jesús Martínez Álvarez, a la sazón secretario general de Gobierno se quejó:—“Oye gobernador, Marco Tulio López, secretario de Seguridad Pública, no me toma las llamadas”. —“No te preocupes –respondió el ejecutivo– a mí tampoco”.
La prudencia y el respeto por sus colaboradores fueron confundidos con debilidad y pusilanimidad. Por ello, ante las recurrentes denuncias de corrupción, Cué parecía no escuchar. Estar ausente. Ajeno a la realidad.
“Carácter es destino”, dijo para la posteridad Heráclito. El quid de todo lo malo que deja este régimen hay que buscarlo en el mal desempeño de sus colaboradores. Salvo leales a carta cabal, contados con los dedos de las manos, al resto le valió. Las denuncias contra Neza Salvatierra y Germán Tenorio eran diarias. Mostraban la triste realidad de que operaban a espaldas del ejecutivo. Pero ahí se mantuvieron hasta que el mismo ya no pudo más.
3).- ¿Sana distancia o apatía relativa?
En los procesos electorales federales y locales antes del 5 de junio pasado, Cué presumía no meter la mano. Los legisladores federales y estatales no asumían ningún compromiso con el gobierno. Estaban ciertos de que no se la debían a nadie. Eran un capítulo aparte. Simples gana-panes con cargo al erario federal que ni oían, ni hablaban ni veían. Pero cuando Jorge Castillo –con la anuencia de Cué, obviamente– operó prácticamente la candidatura de Pepe Toño Estefan a la gubernatura, no fue una sorpresa. Le apostaron todo. Incluso, hasta la estrepitosa ruptura y los coletazos de Benjamín Robles. La maquinaria estatal se volcó en apoyo al candidato. Y había tal certeza del triunfo que no pocos se regodearon en el mismo. Estefan concitaba el apoyo incluso de DCA y leales. Pero falló el tiro. Hoy Cué entrega una entidad que hemos calificado como devastada política, económica y socialmente. Desfondada, vuelta al principio de nuestra realidad originaria: el atraso, la anarquía y la pobreza. Y hasta aquí: no más del tema.
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
—La mala escuela del Cártel-22 la expuso con creces el enfermero Mario Félix Pacheco, dirigente de la Sección 35 del SNTSS. Quiere reelegirse. Para ello, enseñó el cobre y sus bajezas. Enloqueció en la semana con sus bloqueos y chantaje. ¿Cuánto tardará este sujeto aferrado a la cabeza de su gremio, jugando con la salud de los más pobres?
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