Elecciones: Como pila de agua bendita
Ha trascendido que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), prepara sendas demandas en contra de los gobernadores RAFAEL MORENO VALLE, de Puebla y GRACO RAMÍREZ GARRIDO-ABREU, de Morelos, luego de haberse descubierto presuntamente, algunas operaciones que los involucran en el proceso electoral oaxaqueño. El diario “Reforma” develó ayer el directorio de ex funcionarios del gobierno de GABINO CUÉ, que –se dice- han manejado programas estatales de tipo social, quien están colaborando de cerca con la campaña del candidato de la coalición “Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca” (CREO), JOSÉ ANTONIO ESTEFAN GARFIAS. Lo anterior pone en entredicho la insistente declaración del ejecutivo estatal en relación a que él no apoyaría a ningún candidato.
¿Pero cuál es el quid de la elección oaxaqueña, caracterizada como problemática y enconada, por todo lo que hemos visto en la guerra sucia? Es evidente que el apoyo oficial estatal se ha volcado en favorecer a uno de los candidatos. Hasta el más ingenuo lo percibe. Si el gobierno fuera del PRI, existe la certeza de que los partidos coaligados PRD-Pan a hubieran puesto el grito en el cielo y denunciado. En lo que no se ha reparado es que si bien el candidato de la coalición “Juntos Hacemos Más”, ALEJANDRO MURAT HINOJOSA, no ha caído en el juego de las descalificaciones, le han favorecido las notas en medios nacionales que han exhibido sumas millonarias detrás de la campaña de ESTEFAN GARFIAS, pero sobre todo, la injerencia de los operadores financieros de CUÉ MONTEAGUDO, que han estado en el eje de los escándalos de corrupción.
Haciendo un análisis equilibrado y sin tendencias de parcialidad, tal parece que el cachorro ha salido más librado de cuestionamientos que su adversario. Sin embargo, la elección oaxaqueña se ha sumergido en una atarjea de descalificaciones, denuestos y rumores, que han rebasado por completo los cartuchos que ya quemó BENJAMÍN ROBLES MONTOYA. La certeza de que por un lado o por el otro habrá de salir más podredumbre, en tanto más se acerque el proceso del cinco de junio, ha creado en la ciudadanía un sentimiento de repudio y hartazgo. Vistas como están las cosas, no hay duda que el abstencionismo podría ser, como en procesos anteriores, el gran triunfador. A ello hay que agregarle que existen decenas de focos rojos por conflictos postelectorales, demanda de recursos, existencia de administradores municipales en lugar de ediles electos y otros, adicionalmente a la inseguridad, que podrían agregarle un ingrediente nocivo al proceso electoral en puerta. (JPA)

