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El comentario de hoy, martes 7 de abril 2026

Concluyó el período vacacional de Semana Santa, pese a que queda una semana del asueto escolar. Y de nueva cuenta pudimos constatar la falta de una política que, en verdad, ubique a Oaxaca capital y sus destinos de playa, en el mapa turístico de México y, por qué no decirlo, en el entorno internacional. Seguimos los mismos moldes, aunque más limitados, de pasados regímenes. Nuestro horizonte turístico sólo atiende temporadas.

Aunque de este período vacacional no hay mucho qué festinar. Hasta balaceras en el Istmo; extorsiones en Laollaga, además de fallecidos y heridos por el pésimo estado de nuestra carretera a Puerto Escondido. Después de esta temporada, habrá que esperar las fiestas de julio. Ahí se echan las campanas al vuelo. Cuando uno ve la forma tan inteligente en que estados o países aprovechan su potencial turístico, la verdad vemos lo nuestro como un enfoque pueblerino. Muestra de atraso, de poca imaginación, de limitación de objetivos y propósitos.

Y los abusos a tambor batiente, porque no hay un organismo que regule o verifique la prestación de servicios. Porque todo se va en discursos y cuentas alegres, pero poco se repara en los excesos que se cometen y que nadie sanciona. Poco se sabe de capacitación, de cursos dirigidos a organizaciones, cámaras o empleados de las mismas. Para la actual Secretaría de Turismo todo es Guelaguetza, convites, calendas, ferias, muestras gastronómicas y demás frivolidades. Ocurrencias y banalidades.

Es triste que Oaxaca no se conozca en otras latitudes. De México sólo se habla de Cancún. Se festina en arribo de un nuevo vuelo de Tuxtla Gutiérrez a Oaxaca, con una aeronave oficial de sólo nueve pasajeros. Se hace todo un circo, maroma y teatro por la llegada a Huatulco de un vuelo de Canadá, muchos de cuyos pasajeros tienen casas en nuestro destino turístico. O que hay una cantidad impresionante de nuevos vuelos que, mañana o pasado, ya cancelaron. Son simples llamaradas de petate.

Llevamos tres años y medio del gobierno de la Primavera Oaxaqueña. Tal como vamos, estamos seguros de que no se remontarán los números del pasado régimen, ni del anterior, pese a que se habla de una derrama económica millonaria y de millones de visitantes. No los hemos tenido. El boom de Puerto Escondido, recién inaugurada la llamada súper carretera en 2024, fue sólo un espejismo. Lo único que ahí se ha dado es una terrible gentrificación y falta de servicios públicos, sin soslayar el grave problema de la contaminación.

Es de extrañar la pasividad gubernamental para no exigir a quien corresponda, empresa constructora o gobierno federal, la inmediata habilitación de una carretera de cobro, onerosa, pero en un mal estado permanente. Y si se habla de alentar las inversiones en el Corredor Interoceánico, el fracaso más visible es la carretera al Istmo. (JPA)

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