Opinión Portada 

El comentario de hoy, martes 3 de marzo 2026

A poco de haberse desatado un escándalo, con repercusiones en medios nacionales, respecto a posibles malos tratos y explotación de menores y discapacitados en albergues del DIF, una tragedia, triste y dolorosa, vino a poner a Oaxaca, de nueva cuenta, bajo el escrutinio mediático e, incluso, de organismos del sistema de Naciones Unidas.

Y fue la muerte de dos menores de edad, niñas de origen haitiano, que cayeron accidentalmente en una fosa séptica, en el Centro de Asistencia Social “Casa Pato”, ubicado a espaldas del edificio legislativo. Si bien se trata de un evento a todas luces desafortunado, calificado por algunos como negligencia criminal, pone en tela de juicio la falta de oficio de algunos servidores públicos con la responsabilidad y confianza que les ha sido encomendada.

Tal parece que un mal fario sigue a la Primavera Oaxaqueña, en este caso, de un área sensible, como es el caso de la dependencia responsable de la atención a personas vulnerables. Si bien la respuesta del Ejecutivo estatal fue la inmediata separación de sus cargos, desde la titular del Sistema DIF Oaxaca, la coordinadora general de Albergues, la directora del centro de asistencia y el jefe de departamento de servicios generales, el tema se convirtió en una bola de nieve.

En este espacio hemos sido muy insistentes de la gravedad que implica poner a cargo de instituciones de tanta responsabilidad, a personas sin el perfil para ocupar el puesto. Hace unos días el gobernador Salomón Jara hizo ajustes en su gabinete. No obstante, la falta de oficio y de experiencia no sólo se da en las cabezas, sino en toda la estructura de directivos y mandos medios.

No es nada descabellado cuando hemos afirmado que, al arribo de la Primavera Oaxaqueña, a las diversas dependencias y entidades del gobierno y en los poderes legislativo y judicial, llegaron verdaderas oleadas de amas de casa, operadores de transporte, moto-taxistas, empleados de taquerías, vendedoras de gelatinas y otros. No lo decimos con un afán peyorativo y discriminatorio, sino bajo la premisa de que la administración estatal no es tarea de aficionados o aprendices.

En Oaxaca hay miles y miles de profesionistas calificados, egresados de universidades públicas y privadas, que no tienen militancia en ningún partido político; que sólo venden su talento y experiencia profesional. Hay muchos otros que quedaron desempleados por la limpia que se hizo al principio del este gobierno. Hicieron talacha en diversos cargos, aprendieron, conocen las áreas y fueron cesados de sus cargos, para darles el espacio a activistas y matraqueros. Ahí está el resultado. (JPA)

Leave a Comment