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El comentario de hoy, martes 10 de febrero 2026

Desde hace décadas, la gobernabilidad y la paz social; la civilidad y el libre tránsito en Oaxaca, han estado supeditadas al chantaje y la mendicidad, de los diversos niveles que conforman el llamado Cártel 22. El apelativo no es fortuito. El magisterio ha actuado como un grupo delictivo, que lo mismo aterroriza que extorsiona al pueblo y al gobierno; boicotea de manera permanente la economía e impide la normalidad de la vida ciudadana.

La semana pasada, no fue la excepción. Con el manido método del bloqueo a cruceros y avenidas, mentores de educación física y secundarias técnicas le cobraron al pueblo el burocratismo o pasividad de funcionarios públicos para liquidarles supuestos adeudos. Es sorprendente. Siempre con la mano alargada, siempre pidiendo más y más. Luego de 3 días de asedio se retiraron.

Y es que mucho se ha solapado su falsa lucha. Sólo en los últimos años, los gobiernos federal y estatal le han destinado a ese ente parasitario, 5 mil 20 millones en beneficios directos. De ese total, 800 millones de pesos han sido para atender prioridades laborales definidas directamente por los docentes, las cuales son notificadas al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).

Piden para todo: apoyos extraordinarios, para resoluciones laborales como prima de antigüedad, bonos a jubilados, entrega de uniformes escolares, así como mobiliario y equipamiento tecnológico. Para este último rubro, se contempló un presupuesto de 1 mil 800 millones de pesos en 2025.

Sin embargo, el agravio al pueblo fue inútil. Y es que ya tenían claro sus dirigentes, que el pago de horas adicionales a docentes de los niveles aludidos, se haría el 15 de febrero, aun así, volcaron su frustración –y mendicidad- con infames bloqueos y afectaciones a la ciudadanía. Desde 1980, es decir, hace casi 46 años, se han convertido en el enemigo público número uno. Detrás de todo, el intento perverso, ruin, de afectar al pueblo inerme.

En efecto, el bloqueo es la expresión más burda del cinismo y la mendicidad. No obstante, en las acciones magisteriales de la semana pasada y las futuras, confluyen varios factores: la falta de operación política en el gobierno, la pérdida de control sobre dichos niveles por parte del Comité Ejecutivo Seccional, los vicios ya arraigados en el magisterio y la inexperiencia y poca capacidad de arreglo de quienes despachan en el IEEPO.

Pese al malestar y la frustración generalizada entre la población, es impresionante el nivel de conformidad que, como sociedad, hemos alcanzado. No se diga de los efectos de la psicosis. Incluso llama la atención que, salvo con amigos, familiares o compañeros, todos echemos maldiciones, pero jamás se levanta la voz para detener esta afrenta cotidiana a nuestros derechos civiles. ¿Seguiremos solapando esta herencia maldita para las generaciones del futuro? (JPA)

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