El comentario de hoy, jueves 19 de marzo:
Sin fatalismo alguno, estoy convencido de que Oaxaca arrastra un mal fario. Que, en muchos sentidos, al menos en el gobierno federal, nos siguen viendo como ciudadanos de segunda. Que nos dan atole con el dedo fácilmente y que, ni bien empezamos a disfrutar de lo que nos da la Federación, en poco tiempo ello se convierte en frustración. Vuelvo a la carga con un tema que hemos tratado con insistencia.
Cuando nuestros hermanos istmeños recién echaban las campanas al vuelo para festejar el uso de la vía férrea para trasladarse de Salina Cruz a Coatzacoalcos, y comunidades intermedias, un accidente cortó de tajo dicha emoción. En efecto, el descarrilamiento del Tren Interoceánico, el 28 de diciembre pasado, en Nizanda, Chivela, que dejó como saldo 13 personas fallecidas y más de 100 lesionados, acabó con las ilusiones. Supongo que la ruta no está en operación.
Como no está la carretera al Istmo, en el tramo Mitla-Tehuantepec, desde hace casi nueve meses. Desde su inauguración en diciembre de 2024 sólo se mantuvo en operación si acaso 6 meses. El 20 de junio de 2025, como consecuencia de las lluvias del huracán “Erick”, colapsó el túnel llamado “El Tornillo”. Poco nos tardó el gusto. Creo que ni en el gobierno de la Primavera Oaxaqueña saben cuándo se reabrirá de nueva cuenta a la circulación.
Nuestra otra súper carretera, Oaxaca-Puerto Escondido, luego de postergarse una y otra vez su arranque, fue inaugurada en marzo de 2024, por el ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sin haberse concluido totalmente. En este par de años, hay tramos de decenas de kilómetros que continúan en obra. Asentamientos, deslaves, derrumbes y muchos accidentes mortales, la han etiquetado como una de las peores obras carreteras.
A ello hay que agregar las promesas incumplidas del gobierno federal con algunos municipios, como la exención del pago de casetas de peajes y otras, así como el uso de la vía para el chantaje, por parte de otras comunidades por donde transita la citada vía. La semana pasada, durante 4 días estuvo bloqueda por vecinos de Santa María Colotepec, a poco de que inicie el período vacacional de Semana Santa.
No nos equivocamos hace años, en este mismo espacio, al advertir que, siendo el bloqueo carretero, uno de los métodos más propicios para el chantaje, no tardarían mucho nuestras flamantes súper carreteras, en ser rehenes permanentes de autoridades municipales, de bienes comunales, organizaciones sociales y dirigentes sin escrúpulos, para ablandar al gobierno. (JPA)

