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El comentario de hoy, jueves 10 de septiembre:

Los escándalos de Petróleos Mexicanos en temas de contaminación ambiental por derrame de hidrocarburos, no son nada nuevo. Hace al menos tres meses algunos medios televisivos de la capital del país, presentaron reportajes bien documentados sobre el gravísimo daño a la flora y la fauna marina, luego de una fuga de combustóleo en el ducto de una plataforma marina.

Tardó meses en repararse, con afectaciones severas en la pesca ribereña de más de 600 kilómetros, de Tabasco y parte de Veracruz. Ello dejó sin sustento a miles de humildes pescadores que viven al día. Los derrames, la explosión de ductos de gas o hidrocarburos, unos por la labor criminal de los huachicoleros y otros, por apatía e irresponsabilidad de directivos de la paraestatal, son la noticia cotidiana.

Cualquier denuncia simplemente topa con pared y es desestimada. O se justifica en las altas esferas del poder público o, simplemente, se le hace el paro a la quebrada empresa paraestatal con argumentos torpes y vagos. Pero eso, tal parece que ya no será posible. Un trabajador de PEMEX interpuso una denuncia ante la Comisión para la Cooperación Ambiental del Tratado entre México-Estados Unidos y Canadá –el T-MEC-.

Y se refiere a los más de 60 derrames de la Refinería “Antonio Dovalí Jaime” ubicada en Salina Cruz que, durante los últimos cuatro años, han afectado a dicho litoral, con su consecuente impacto en la pesca, el turismo, pero, sobre todo, en el ecosistema marino. Llevamos años escuchando las quejas de pescadores de Bahía la Ventosa, Salinas del Marqués, Playa Brasil, Playa Azul, Chipehua y hasta de la zona lagunar huave, de la contaminación de chapopote y derivados, sin respuesta.

Hace poco más de un mes, medios y plataformas digitales dieron cuenta de un derrame en la zona urbana de Salina Cruz. Ahí, en un área poblada, vecinos y voluntarios hacían circo, maroma y teatro para evitar el daño irreversible de la llegada al mar y el daño colateral. Pero hoy, el tema se puso sobre la mesa de las negociaciones con nuestros vecinos y socios comerciales. Al pueblo bueno y sabio ya no se le engaña y sorprende.

PEMEX, no es un secreto, es una empresa deficitaria, con grandes pasivos y endeudamiento. Pero, desde el sexenio pasado se le trata de levantar con miles de millones de dólares. Una empresa que, al igual que la Comisión Federal de Electricidad dejó de ser líder en eficiencia. Las grandes pérdidas que la paraestatal petrolera ha enfrentado, tiene mucho que ver con el robo de combustible, gas y, sobre todo con la introducción del llamado huachicol fiscal.

Se trata de millones y millones de litros de gasolina y diésel que han sido introducidos de manera ilegal al país, negocio criminal que ha salpicado a decenas de políticos y sus personeros, oficiales de la Marina, aduanas y empresas. Las pérdidas que la hacienda pública ha tenido por este ilícito, son en verdad catastróficas. (JPA)

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