Opinión Portada 

El comentario de hoy, jueves 8 de enero 2026

En poco más de dos semanas se cumple un año de la entrega al pueblo de Oaxaca, de la carretera Mitla-Tehuantepec. Fue el 25 de enero de 2025 y una de las primeras inauguraciones que llevó a cabo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Tardamos 20 años en que dicho sueño se hiciera realidad. De Oaxaca de Juárez a Tehuantepec, ya no serían las cuatro horas por la antigua y accidentada vía 190, sino dos horas y media por una carretera moderna de cuota.

Muy poco nos tardó el gusto, sobre todo a los amigos istmeños que viajan seguido para esa región. Hace seis meses un derrumbe tapó el túnel llamado “El Tornillo”. Poco después colapsó por completo. Aquel sueño de la vía rápida se convirtió en pesadilla. Regresamos al pasado. Otra vez a usar la vieja vía federal, que ante la novedad de la carretera de cuota quedó en el olvido. Lo peor es que, pese a declaraciones y más posturas oficiales, no sabemos con certeza cuándo estará nuevamente en operación.

En marzo de 2024, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró la carretera Barranca Larga-Ventanilla, que él mismo negó fuera autopista. Antes de concluirla, varias empresas constructoras fracasaron en su intento de concluir ese tramo. O presión de las comunidades de la Sierra Sur o falta de financiamiento. Se tuvo que cambiar el trazo original por el conflicto entre comunidades, particularmente San Vicente Coatlán. Pese a ello, con la celeridad que caracterizó al anterior régimen para entregar obras, la misma fue inaugurada.

Hoy mismo, la citada vía tiene tramos en perpetua reparación. Deslaves, derrumbes y asentamientos se han dado en más de 15 partes. Si bien se dijo que por un tiempo sería gratuita, no fue así. Dos casetas caras para llegar a Puerto Escondido o viceversa. El destino de playa se convirtió en espejismo de los paseantes locales y turistas foráneos, algo así como una llamarada de petate. Este fin de año se reportó un total abandono de la vía. 

La referida carretera ha exhibido en estos casi dos años de funcionar, una serie de anomalías que, presumen, mala planeación y celeridad para su construcción. Y no puede apelarse a la accidentada orografía oaxaqueña. Se presume que son expertos en diversas disciplinas quienes han operado. Por si ello no fuera suficiente, se ha convertido en botín político de ediles y grupos de presión de la zona de los Coatlanes que, lejos de contribuir a hacerla una vía de beneficio social, le han puesto el estigma de intransitable.

Si se parte de la premisa de que eje del atraso histórico de Oaxaca han sido sus vías de comunicación terrestres; el aislamiento; la falta de carreteras dignas que coadyuven como pivotes de su desarrollo, creo que labor del gobierno es atender con prontitud estas anomalías. (JPA)

Leave a Comment