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El comentario de hoy, jueves 29 de enero 2026

Una vez concluido el proceso de la revocación de mandato, que mantuvo bastante ocupados –y preocupados- a funcionarios y operadores políticos, hay quienes piensan que es necesario hacer un balance de lo que se ha hecho y la agenda pendiente. Al menos valorar las realizaciones tomando como eje rector, el Plan Estatal de Desarrollo, 2022-2028, del que tal parece que ni los mismos servidores públicos conocen su contenido.

Veamos sólo un rubro: la obra pública. Al régimen anterior mucho se le criticó que, en los seis años de gestión, no hubo una sola -repito, una sola- obra relevante y emblemática de dicho gobierno. Recordemos solamente las tres últimas que quedaron a medias: el Teatro “Álvaro Carrillo”, las obras de Símbolos Patrios y el llamado Circuito Interior. Además de otras que no cumplieron el objetivo para el cual fueron creadas o, solamente fueron como una llamarada de petate. Es el caso del llamado Centro Gastronómico, entre otras.

Pero más allá de la crítica, estamos ya en el cuarto año de este régimen, por lo que se le debe imprimir mayor velocidad a la agenda pendiente en esta materia. Hay dos obras ya etiquetadas para el expediente: una, la construcción del Parque Primavera, con todos sus asegunes y dos, la puesta en marcha del programa de transporte del Binni Bus. Al menos éste ha sido bien recibido por la ciudadanía. Según ha trascendido, existe el propósito de consolidarlo.

La ampliación de la carretera 200, en la Costa oaxaqueña, es obra del gobierno federal. Lo mismo que el programa de bacheo y reencarpetamiento de tramos de la vía 190 y en la capital oaxaqueña, que se llevaron a cabo con recursos de la Federación en 2025. Si bien se mencionó la súper carretera a Tuxtepec, siendo realistas no es más que un sueño guajiro. El proyecto hidráulico “Mujer Solteca”, ya en el radar presidencial, para traer agua potable desde una cuenca de la Sierra Sur, sigue en suspenso, luego de declararse desiertas las licitaciones.

De las obras que anunció el ejecutivo y el presidente de la capital, hace al menos un par de meses, en jurisdicción de Viguera, hasta el momento ni sus luces. Este régimen -insistimos- está en su cuarto año. En la praxis política mexicana inicia el declive. Lo que no se hizo en el trienio anterior, se tiene que realizar a marchas forzadas. El tiempo apremia. Terminó la parafernalia de la revocación de mandato, por lo que es buen momento para que el ejecutivo estatal apriete las tuercas a su equipo de trabajo.

Y es que, según se comenta en los círculos palaciegos, algunos ya andan de la greña por aquello de la sucesión gubernamental en 2028 o para las candidaturas de cargos de elección popular para las intermedias de 2027. Es decir, viven en la grilla y no en hacer un buen trabajo y corresponder a la confianza que les otorgó quien gobierna y al pueblo oaxaqueño. (JPA)

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