Opinión 

El comentario de hoy, jueves 19 de enero 2023

Por lo que hemos visto, en el mes y medio que lleva al frente de la administración estatal, el gobernador Salomón Jara, ha puesto en práctica una mimetización o más bien, copia fiel del llamado gobierno de la Cuarta Transformación. Ha aprovechado la sumisión legislativa, en donde su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional –Morena- tiene mayoría, para aprobar iniciativas y leyes que son copia de las impulsadas a nivel central. Una, la de revocación de mandato y dos, la de austeridad republicana.

Se ha mencionado que en el futuro habrá de operar el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado y algo más. No rifarlas, sino darles a las aeronaves del gobierno estatal, un uso social. Un helicóptero para el traslado de pacientes graves y otro más, para el combate de incendios forestales. Lo contradictorio es que en el Presupuesto 2023, se les asignaron recursos por 66 millones de pesos. Los recorridos por el interior de la entidad –ha dicho el ejecutivo estatal- serán por tierra. Es decir, todo aquello que suene a lujo, exceso, dispendio, estará vedado en su administración.

Hace unos días se anunció el retiro de elementos de la policía estatal que estaban asignados como ayudantes o guaruras de políticos o funcionarios. Una buena medida si se parte de la premisa de que un porcentaje considerable del estado de fuerza policial ha hecho actividades ajenas a su responsabilidad. Mandaderos, cuida-chamacos, choferes, alcahuetes y esos vicios abominables de la sobre-protección que hemos padecido. Caravanas policiales cuidando a quién sabe quién y a veces sin razón alguna.

Sin embargo, sin pesimismo alguno ni descalificar, en un caso específico como es Oaxaca, la llamada austeridad podría tener sus asegunes. Si dicha política se da sin excepciones y de manera generalizada, traducida en apoyo a los sectores más desprotegidos, bienvenida sea. Pero, si esos ahorros, la racionalidad en el gasto, la transparencia y la supuesta honestidad en el manejo del erario, son traducidos en programas clientelares, de espectro partidista y electoral; con miras a lograr ventajas políticas de manera asimétrica, sin duda habrán pervertido su filosofía. Aquí hemos mencionado que uno de los poderes en donde la austeridad republicana es sólo una ficción es el Congreso del Estado. Sería una aberración que después de festinar la aprobación de la ley respectiva la semana anterior, dicho poder siga con su política de excepción o de asumirse una ínsula aparte. Por otro lado -y ello no es un secreto- están en puerta eventos de carácter internacional vinculados al sector turismo. Ya veremos la prueba de fuego de la ley de austeridad o seguiremos con aquello de que “se haga, sí, pero en los bueyes de mi compadre”. (JPA)

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